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lunes, 16 de abril de 2012

ANTHONY MANN (1906-1967)



Para mi junto a John Ford y a Howard Hawks los más grandes directores del western. Director de cine cuyo verdadero nombre fue Emil Anton Bundsmann. Su padre, era un emigrante austríaco, su madre, provenía de una familia judía de Georgia, ambos profesores de filosofía.
Es uno de los grandes del western, destacó en el cine negro, y en el terreno del cine histórico y fue considerado uno de los más importantes artesanos del Hollywood clásico. 
Cuando su familia se fue a vivir a Nueva York, aprovechó para presentarse a pruebas para intervenir como secundario en montajes del circuito off-Broadway. En una de sus obras, llamó la atención del productor David O. Selznick, que decidió contratarle como director de casting de “Lo que el viento se llevó”. La poderosa productora Paramount le dio la oportunidad de debutar con la comedia “Dr. Broadway”, con la condición de que la terminara en 18 días. 
Su primera gran película fue cine negro de serie B en “El gran Flamarion”, una historia con Erich Von Stroheim en el papel principal. Lo que posteriormente se llamaría “film noir”, que complementaria con “La brigada suicida”, “Ejecutor” y la para mi gusto es la mejor de esta época “El reinado de terror”, cine negro en plena revolución francesa. Muy poco vista pero muy  recomendable. 
Demostró su valía para el western con la inolvidable colaboración entre Mann y Stewart. Para más información visitar la entrada: 
También colaboraron en otras tres películas que no pertenecían al western: “Bahía negra”, sobre buscadores de petróleo, “Acorazados del aire” un jugador de beisbol que quiere ser piloto, y “Música y lágrimas”, biografía de la figura de la música Glenn Miller. Pero sin Stewart, Mann rodó legendarios y fantásticos westerns, como “La última frontera” con Victor Mature, “El hombre del oeste” con Gary Cooper, “La puerta del diablo” con Robert Taylor, “Cazador de Forajidos” con Henry Fonda, “Las Furias” con  Barbara Stanwyck y “Cimarron” con Glen Ford.
Destaca especialmente “El hombre del oeste”, una obra maestra donde Gary Cooper es un antiguo pistolero ladrón de trenes, un hombre regenerado, que inesperadamente el destino lo devuelve a su pasado, poniendo en peligro su reputación. Y como no “Cimarron”, el viaje de una pareja de recién casados Glenn Ford y Maria Schell, para conseguir tierras donde asentarse en el oeste. Glenn Ford es un aventurero que participa en la guerra contra España en Cuba, la lucha por los derechos de los indoamericanos, contra forajidos, contra los incipientes magnates del petróleo, contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial y además funda un periódico, así que veremos la historia de los EE.UU a través de sus ojos. Para destacar la fabulosa escena de la carrera de los colonos para conseguir tierras en Oklahoma, que rodada por Mann es de una enorme belleza y emoción. 
Durante el rodaje del drama sobre un aspirante a tenor “Dos pasiones y un amor”, se enamoró de una de las secundarias, una joven en alza española llamada Sara Montiel donde compartía reparto con Joan Fontaine, Mario Lanza y Vincent Price. Tras abandonar a su esposa, Mildred, con la que tenía una hija, se acabaría casando con Sara Montiel en articulo mortis, porque el realizador había sufrido un infarto, y los médicos temían por su vida.


Sara Montiel habla de su marido Anthony Mann

Sabremos que le dejo Mann en su testamento a Sara Montiel 

Mientras estaba casado con Sara Montiel, rodó en España con Samuel Bronston dos grandes películas épicas e históricas. “El Cid”, uno de sus títulos más conocidos, con Charlton Heston como el heroico caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar. Según Sara Montiel el productor, Samuel Bronston, le ofreció a ella el papel de Doña Jimena, pero prefirió recomendar a Sophia Loren. El realizador se divorció de la manchega en 1963. De nuevo junto con Sophia Loren, Samuel Broston  y rodada en España “La caída del imperio romano”, con una primera parte de la película memorable.


Le siguió un buen film de aventuras bélicas, “Los héroes de Telemark”, con Kirk Douglas y Richard Harris como miembros de la resistencia noruega que deben impedir que los nazis desarrollen la bomba atómica. Del género de misiones imposibles más alla de  las líneas enemigas, en un decorado y ambientación muy semejante al de “El desafío de las águilas”
Otro infarto acabó con la vida del gran Anthony Mann en plena faena, mientras rodaba “Sentencia para un dandy”, en 1967 en Berlín. El actor Laurence Harvey se encargó de terminar la cinta.

La lista de los western que dirigió:

  1. Las furias (1950)
  2. La puerta del diablo (1950)
  3. Winchester 73 (1950)
  4. Horizontes lejanos (1952)
  5. Colorado Jim (1953)
  6. Tierras lejanas (1954)
  7. El hombre de Laramie (1955)
  8. La última frontera (1955)
  9. Cazador de forajidos(1957)
  10. El hombre del oeste (1958)
  11. Cimarron (1960)



Sentencia para un dandy fue la última película de este genio
.

miércoles, 28 de marzo de 2012

LA PUERTA DEL DIABLO (1950)



Recuerdo cuándo era muy pequeño haber jugado a “los indios y vaqueros”, y como todos los niños que jugaban querían ser los vaqueros, o sea los buenos, y nadie quería ser los malos, los indios.
Esta película termina, como tantas películas del viejo oeste, una casa rodeada, en el interior de la casa mujeres y niños, y los hombres defendiendo sus tierras ante un número muy superior de pistolas. Como en todas las películas del oeste, cuando la situación es más desesperada, cuando están a punto de ser derrotados, cuando lo muertos superan a los vivos, y ese  último aliento, llega el séptimo de caballería para salvar la situación y derrotar al enemigo.
Y que pasa, si los que se encuentran rodeados son los indios, y a los que intentar matar y usurpar unas tierras que no son suyas son los vaqueros, lo grande del final de esta película, es que en lugar de ayudar el séptimo de caballería a los indios, vienen para rematarlos y acabar el trabajo, quizás un final más acorde con la realidad, donde los indios son los buenos y los malos son los vaqueros. Donde, solamente en contadas excepciones muestra a los indios como los protagonistas y a los vaqueros como los antagonistas, solamente Ford, Mann, y Aldrich, mostraron respeto a la historia, donde los indios fueron borrados, masacrados y echados de una tierras que les pertenecían de las que fueron desalojados sin motivo.
Una película adelantada a su tiempo, en el que Taylor retrata un indio que con orgullo y valentía defiende su tierra y su pueblo contra el desprecio y los abusos del hombre blanco.

Solamente le pongo una pequeña pega a la película, y es ver al gran Robert Taylor ennegrecido como indio, es poco creíble, pero con creces lo supera con una poderosa interpretación.    
Este western está dirigido por Anthony Mann en 1950, que con Ford y Hawks para mi forman la tripleta imprescindible de los western.




En este western se ven características de los western de Mann, la importancia de los paisajes, muestra como nadie las montañas, las áreas boscosas, las cumbres nevadas para que los personajes emerjan más detalladamente en este entorno. La puerta del diablo que da nombre al título de la película, abre la puerta a la tierra del indio, que es vista como un paraíso, como un oasis en medio del desierto del hombre blanco; una puerta al cielo, donde abundan los verdes pastos y el agua clara.
Lance Poole (Robert Taylor) vuelve al rancho de su familia (de la tribu de los navajos), tras participar en la batalla de Gettysburg con las tropas nordistas, resultando condecorado con la medalla de Honor del Congreso. Aunque de poco le va a servir, en una sociedad racista e intolerante. Más aún cuando es un indio rico, donde el Gobierno Americano, le quiere arrebatar sus tierras, por no considerar a los indios como ciudadanos americanos.
Otra temática desarrollada en esta película, es el eterno conflicto entre los ganaderos contra los ovejeros, encarnados por la llegada de las ciudades, y de lo que tanto odiaba Kirk Douglas en “Pradera sin ley”, las alambradas que limitaban la libertad del hombre en la naturaleza. 
A destacar también la escena de amor, llena de garra y emoción, en la que Robert Taylor, desafía a Paula Raymond a que demuestre su amor por un indio.

La película tiene unos excelentes secundarios Paula Raymond, como abogada idealista que ayuda a los indios, Louis Calhern (habitual malo de los western) como malvado abogado al cual solamente le preocupa el dinero, y Edgar Buchanan como sheriff de una ciudad consumida por el odio.
Las escenas de acción son fantásticas, la pelea en el bar, o el inigualable ataque de los indios a las caravanas de los pastores con dinamita.
Lo que hace de esta película una obra maestra, ese final donde el ejército americano, termina el trabajo de los ovejeros, y mata a todos los indios. Y como nuestro héroe, herido de muerte, se  coloca la medalla del congreso, y sale de su casa con dignidad y orgullo, saludando marcialmente al capitán del ejército de caballería, y cayendo a continuación delante de él y de su amada Paula Raymond. Pura magia.
Una película que el tiempo pondrá en su sitio, que con los años crecerá este clásico como una de las primeras películas del oeste que defendió la posición de los indios en la gran pantalla. 
































Devil's Doorway (1950)





miércoles, 22 de febrero de 2012

LOS WESTERNS DE ANTHONY MANN Y JAMES STEWART


El hombre de Laramie (1955)


Tierras lejanas (1954)


Colorado Jim (1953)


Horizontes lejanos (1952)


Winchester 73 (1950)


Desde que Mann rodara la segunda unidad de “Quo Vadis”, a continuación se dedicara de pleno al western, y comenzaría su la  alianza fructífera con James Stewart y el guionista Border Chase.

Siempre se pensó que Anthony Mann pertenecía a la segunda generación de directores norteamericanos, los que no trabajaron en el cine mudo y si fue difícil reconocer a los primeros Raoul Walsh, John Ford, King Vidor, Howard Hawks, Cecil B. DeMille aún lo fue más para los segundos Anthony Mann, Nicholas Ray y Robert Aldrich.

La serie Mann-Stewart puede dividirse en dos partes: 1ª) las tres producidas por Aaron Rosemberg para Universal “Winchester 73”, “Horizontes lejanos” y “Tierras lejanas”, con guión de Borden Chase y 2ª) los otros dos realizados fuera de Universal: “Colorado Jim” para M. G. M y “El hombre de Laramie” para Columbia Pictures. Además de sus filmes del oeste con James Stewart, su colaboración que se prolongó en otros títulos alejados del western, como fueron  Música y lágrimaso “Bahía negra”, las otras producciones del mismo año, obras maestras de las puestas en escena, antes de que su relación se rompiera por culpa de “La Ultima bala”.



 “Dadle a Mann un paisaje, una montaña y un itinerario. Y ya tendremos una obra maestra”. (André Bazin)

“Nunca entendí porqué todos los westerns están rodados en paisajes desérticos! John Ford, por ejemplo adora a Monument Valley, pero yo conozco Monument Valley muy bien y no todo el Oeste es así. De hecho, el desierto solo representa una parte del oeste americano. Yo quería mostrar las montañas, las cataratas, las áreas boscosas, las cumbres nevadas y los personajes emergen más detalladamente en un entorno así”. (ANTHONY MANN)

“El realizador que más he estudiado, mi director favorito, es John Ford. En un plano expone más rápidamente que cualquier otro el entorno, el contenido, el personaje. Tiene la mayor concepción visual de las cosas y yo creo en la concepción visual de las cosas. El impacto de un solo y pequeño plano que puede hacernos entrever toda una vida, todo un mundo, es más importante que el más brillante de los diálogos”. (ANTHONY MANN)

"No creo que el procedimiento técnico presente una importancia capital. Lo que cuenta es lo que se muestra en la pantalla”. (ANTHONY MANN)

Todos los estudiosos de la obra de Mann y cualquier interesado y/o aficionado saben la importancia del paisaje en su obra, utilizándolo como una herramienta más. Mann al contrario de Ford, se adentra en el norte, en las montañas nevadas, los ríos caudalosos y los bosques de zonas frías, que sustituye a los apaches, navajos o comanches por los sioux, los dakotas o los crow, y que busca la profundidad psicológica en los personajes por encima de la épica de la propia historia. Los personajes son lacónicos, los diálogos, las miradas elocuentes, los silencios cautelosos, las sonrisas, transcurren en un entorno bellísimo, en un paisaje montañoso y verde alejado de bucólicas inspiraciones, convertido más bien en escenario de brutalidad y horror. Reflejan un país en construcción, donde la tierra y sus frutos: el oro, la sal, el agua son la posesión más preciada.

Los western de Stewart y Mann son westerns muy sólidos, cuyo interés va “in crescendo” con el paso de los minutos. Stewart es un hombre de oscuro pasado, introvertido, de corazón impuro, sabemos que el “bueno” de la película pero aun así nos resistimos a abrazarlo. Mann nos mete de lleno en las historias, sin preámbulos, ni introducciones y sin rodeos. Las mayores virtudes de los westerns de Mann y Stewart, son las puestas en escena, con una maravillosa fotografía que explota las bellezas naturales de las montañas del centro y norte de Estados Unidos, y por otro lado, el sobresaliente uso del suspense y la intriga que Mann consigue introducir en los relatos de venganza típico del western, que eleva la historia hacia cotas de emoción, intensidad e interés difícilmente inigualables en el cine clásico del oeste por otro cineasta que no fuera Ford o Hathaway.

En el ciclo con James Stewart es un héroe taciturno y seco que  tiene un pasado turbulento y un futuro dudoso, quiere dejar atrás su pasado de forajido de frontera y busca una segunda oportunidad, busca la paz en una huida de su pasado que ha de ganársela luchando; ante los inconvenientes y las injusticias responde con un estallido de ira después de unos instantes de rabia contenida. James Stewart suele encontrarse estancado en su devenir vital por algún suceso traumático que ha trastocado su modo de vida, y ese estancamiento se refleja muchas veces en un obstáculo físico que el personaje debe superar para seguir su camino o conseguir su objetivo. Así, algunos desenlaces de sus filmes tienen lugar en lugares hostiles e inaccesibles como, por ejemplo, los escarpados cerros rocosos de “Winchester 73” o los rápidos de “Colorado Jim”,  las rocas y el agua son dos elementos recurrentes en la filmografía de Mann.



James Stewart tiene un pasado que no se desvela completamente al espectador: el pistolero más temido y respetado del Oeste se ha retirado para guiar a unos colonos y el espectador desconoce el motivo, aunque puede aventurar que lo hizo hastiado por una violencia de la que ni así podrá escapar, o está envuelto en terribles dudas morales y obsesivas venganzas, perseguido por un turbio pasado que no pueden dejar atrás y que enfanga irremediablemente su presente de dudas y dolor. 

Otra característica del cine de Mann, es el uso del cinemascope, hay que tener en cuenta que el inicio del cinemascope fue el año 1953, además Mann probablemente fue uno de los mejores encuadradores de la historia del cine. En todos sus westerns el story-board   parecen comics.

Mann fue el mejor dibujando la naturaleza, los ríos, el cielo, las nubes, las rocas, el mundo mineral, el polvo o el sudor de los caballos.


Las cinco obras maestras que rodo James Stewart con Anthony Mann fueron:
  
     1) Winchester 73 (1950): Dos jinetes llegan a Dodge City persiguiendo a un hombre. Es el Día de la Independencia, y la gente se arremolina en torno al premio del concurso de tiro, un rifle único: el Winchester 73. Lin McAdam, uno de los forasteros, gana el concurso y consigue el rifle, pero su contrincante Dutch Henry Brown se lo roba y huye. El rifle pasa a manos de un traficante de armas, luego a un jefe indio y más tarde a un forajido. Mientras tanto, continúa la persecución. 
     2) Horizontes lejanos (1952): Dos hombres de turbio pasado, Glyn McLyntock y su amigo Cole, dirigen una caravana de colonos desde Missouri a Oregón. Cuando el invierno se acerca, deciden acampar en las afueras de Portland e intentan recuperar las provisiones que les han robado unos corruptos oficiales. En el viaje de vuelta, Cole organiza un motín para vender los suministros en un campamento de mineros y así obtener pingües beneficios.
     3) Colorado Jim (1953): Durante la guerra Civil (1861-1865), Howard Kemp (James Stewart) pierde su granja mientras lucha en el frente. Con el fin de reunir el dinero suficiente para recuperarla, trabaja como cazarrecompensas en el territorio de Colorado. Su primer objetivo será Ben Vandergroat (Robert Ryan), acusado de asesinar a un sheriff. Tras acorralarlo en las Montañas Rocosas, se unen a él dos hombres que buscan compartir la jugosa recompensa: un viejo buscador de oro y un desertor del ejército de la Unión.
     4) Tierras lejanas (1954): En 1896, Jeff, un solitario aventurero de oscuro pasado, se dedica al lucrativo negocio de surtir de carne de vacuno los asentamientos de buscadores de oro del Yukon, en Alaska. 
   5) El hombre de Laramie (1955): Un capitán americano se hace pasar por comerciante y va a Méjico para averiguar quién le vendió rifles a los apaches que asesinaron a su hermano. Entre los sospechosos se encuentran un arrogante hacendado, su despiadado hijo y el capataz de su rancho.