martes, 12 de septiembre de 2017

DUELO EN EL BARRO (1959)






Para todos los críticos que creen que los westerns son todos iguales y que sus argumentos son muy simples y básicos, les recomiendo que vean este extraordinario western. 

Cartel de un cine de la época

A pesar de ver y conocer el género como nadie, hasta hace bien poco desconocía la existencia de este western, el cual descubrí por ser uno de los westerns recomendados por el estupendo libro “Nickel Odeon: El western”.

La importancia y la grandeza de este western nos la da su extraordinario argumento, un estudio sociológico del comportamiento humano a través de los ojos de su protagonista, un western con argumento muy actual en los tiempos que corren.

Un western muy original 

El western está dirigido por un director Richard Fleischer, el cual tiene grandes joyas en su filmografía, y que dirigió dos clásicos hoy imprescindibles de la ciencia ficción como son: “Viaje alucinante” (1966) y sobre todo “Cuando el destino nos alcance” (1973), como me gusta esta película. Pero no solamente en la ciencia ficción prácticamente tiene numerosas joyas en todos los géneros que dirigió, por eso su filmografía cuenta con grandes películas como: “Testigo accidental” (1952), “Los vikingos” (1958), “Impulso criminal” (1959), “Barrabas” (1961), “El estrangulador de Boston” (1968) y “Tora, Tora, Tora” (1970). 

Richard Fleischer

Este western cuenta con un excelente reparto: Lee Remick, Stuart Whitman,  Patricia Owens  y Don Murray, un actor de serie B, que esta película está realmente bien su actuación. 

Un western con un gran reparto 

El argumento de este western es la historia de un viaje o de la transformación de Don Murray, un chico tímido, ingenuo, bobalicón y pueblerino que gracias a su ambición se transforma en un dandi empresario, rico terrateniente y respetable hombre de negocios. Don Murray es un joven que con el dinero que tiene ahorrado se compra un rancho, sin embargo, con tal de mantener su estatus social y su reputación no dudara en traicionar a las personas que más quiere.


Don Murray con su novia Lee Remick y su mejor amigo Stuart Whitman 

La historia de este western es la adaptación de la fabulosa novela “These Thousand Hills”, que sitúa la acción en el lejano oeste, pero podría situarla en cualquier época de la historia, porque nos cuenta temas universales tales como: el amor, los celos, la amistad, la traición, la ambición, el orgullo, la moral, la avaricia…

Un western basado en la novela ganadora de un Premio Pulitzer

Rodada en Cinemascope y en Technicolor, y a pesar de no tener mucha acción, tiene una fabulosa fotografía, que se puede apreciar en lo bien filmada que esta la carrera de caballos. 

Lee Remick y Patricia Owens en un descanso de la película 

Creo que el actor que interpreta al protagonista que, a pesar de no ser un actor de primera línea, interpreta muy bien a este personaje tan complejo, el principio lo borda como un tipo muy ingenuo, bobalicón y tímido. Nuestro protagonista se enamora perdidamente de una chica de saloon, una guapísima Lee Remick (que preciosos ojos azules tenía), Don Murray es tan inocente que considera el salón en lugar más elegante que había estado en su vida. 



Don Murray hace buena pareja con Lee Remick 

Lee Remick con sus preciosos ojos azules 

En una entrevista realizada en 1988 a Lee Remick dijo que esta es la película que menos le gusta de las interpretadas, sin embargo, en mi parecer es su mejor película en la que ha participado. 


Richard Egan le hará la vida imposible a la buena de Lee Remick 

Después se produce la transformación de Don Murray en un engreído y rico terrateniente, y lo peor de todo el desprecio que les da a su novia y a su mejor amigo, por mantener su estatus social y no querer juntarse y relacionarse con ellos (una mujer de saloon y un pobre ladrón), a pesar de que les debe a los dos llegar donde ha llegado. Una ingratitud, que la demuestra en la dramática escena donde Don Murray no quiere ir a cenar con su mejor amigo (un excelente Stuart Whitman) porque va ir con su novia, una mujer marcada, por lo que se avergüenza de que ellos que sean sus amigos. 


 Lee Remick  y Jean Willes son dos mujeres marcadas

Me gusta mucho el sorprendente argumento de este western, una película con muchas lecturas y moralejas. Creo que el comportamiento del protagonista, lo hemos visto muchas veces a lo largo de nuestra vida, la del tipo que no dudara en pasar por encima de otros para conseguir ascender y mejorar su vida. 

Un ambicioso Don Murray 

Llega a impactar tanto el comportamiento de Don Murray que a pesar de ser el protagonista, en un punto de la película quieres que no triunfe y al final le malo de la función le meta un disparo y le mate, por su actitud y comportamiento con respecto a sus amigos. 

“Lo que te quita el sueño no es lo que tienes si no lo que echas de menos”



Además, cuenta con una de las escenas más dramáticas y duras vistas en toda la historia del cine del oeste, en la escena que su mejor amigo lo van a colgar y le dedica estas merecidas palabras:

“Trabajo en lo que sale, compro ganado barato cuando puedo, pero no he faltado a mi palabra, no he subido a costa de otros, no he traicionado a un amigo y no he sido egoísta. Y sobre todo nunca he hecho del dinero un falso ídolo de barro”. 

Una escena muy dramática 

Y una de las razones por la que me gusta tanto este western, es por su último tercio final de la película, cuando nuestro protagonista se da cuenta su enorme error y lo injusto que ha sido con sus amigos, que a pesar de que sea tarde intenta redimirse en una escena final memorable. 

Espectacular pelea final 

Esta emocionante redención final por salvar el honor de la mujer del saloon que la ayudo en su pasado, le obligara nunca mejor dicho a bajar al barro, y enfrentarse con sus demonios en una espectacular pelea final entre los dos enemigos de la película en medio de una calle llena de barro, en contra de la opinión de su suegro y de su mujer, y por una vez en su vida ser justo y honrado sin importarle lo que piensen de él y las consecuencias que le pueda pasar, de incluso perder la vida, por fin a Don Murray le importa alguien más que el mismo. 


Duelo en el barro 

Un gran final para una gran película, que para mí ya forma parte de mis westerns favoritos, a pesar de la poca acción de la película, y que es un western muy poco conocido y estimado por la crítica y el público. 

Un western valiente y hermoso como pocos 

Por cierto, es un western que gustara a los amantes del género por su original argumento, pero también a los que les gustan los melodramas clásicos de toda la vida, ya que el excelente director Richard Fleischer (que pena que apenas dirigiese westerns) mezcla hábilmente un relato del oeste con grandes dosis melodramáticas. Un western psicológico que nos deja muchas moralejas, y lecturas y que debería estudiarse en los colegios como ejemplo del comportamiento humano y la pérdida de valores de la sociedad actual. 

Trailer de este sorprendente western 




jueves, 3 de agosto de 2017

EL ALAMO (1960)

Un placer poder compartir con todos vosotros mi reseña sobre este gran western infravalorado por la crítica y el publico en este estupendo blog de cine del oeste. 



domingo, 21 de mayo de 2017

HORIZONTES LEJANOS (1952)




En mi opinión es una película que el tiempo ha puesto en su lugar, en el día del estreno la crítica no fue nada justa con ella considerándola otra película del oeste más, además creo que nunca la crítica ha valorado como se merece a Anthony Mann, que para mí junto con John Ford y Howard Hawks alcanzaron las más altas cimas del género. 
 Anthony Mann junto a su actor fetiche James Stewart
En especial las cinco obras maestras que rodó Anthony Mann con James Stewart ("Winchester 73"(1950), "Horizontes lejanos" (1952), "Colorado Jim" (1953), "Tierras lejanas" (1954) y "El hombre de Laramie"(1955)) , a cual mejor dificil quedarse con alguna, y además me pasa igual que con la obras de John Ford, la película que más me gusta de Mann y Stewart juntos es la última que he visto, pero cualquiera de ellas son maravillosas e imprescindibles para amantes del género, además que con cada uno de los visionados se descubren cosas nuevas. 

 Arthur Kennedy, James Stewart y Rock Hudson son los tres protagonistas de este western

Este western y en especial los que rodó con James Stewart, Mann creó un personaje mítico del género, que posteriormente veríamos en 100 westerns más, Stewart interpreta magistralmente el personaje de pasado turbio, taciturno, seco, un poco tartamudo, de pocas palabras, que en el pasado fue un pistolero y asesino, que se convierte en el ángel de la guarda de los colonos que van en busca de la tierra prometida, y se presenta como una última oportunidad de redimirse y de limpiar su pasado. 
 

 James Stewart un pistolero con un turbio pasado
 
En este western y en los que posteriormente rodó con Anthony Mann, junto al héroe siempre aparece un personaje también de turbio pasado, que comparte su secreto y que sigue siendo lo que el otro fue en el pasado y de lo que está huyendo. Para que tengamos un buen western tenemos que tener un buen villano, por eso destacar la actuación del villano de esta película Arthur Kennedy, donde borda el reverso de la moneda de nuestro héroe, que rivalizan por la misma chica (guapísima Julia Adams) y mientras el bueno quiere cambiar de vida y huir de su pasado de pistolero y fundar una familia, el malo no quiere cambiar de vida y hará lo posible para tentar al bueno a que no consiga su transformación.
 Arthur Kennedy conoce el secreto de James Stewart

Y como muestra los extraordinarios diálogos entre ellos firmados por el guionista Borden Chase: 
- No he caído en tu nombre, o no me lo has dicho. 
- McLyntock. Glyn McLyntock.
- ¿De la zona de Missouri? 
Sí. 
- ¿Y te vas hacer granjero o ranchero?
- Sí, si encuentro buenas reses.
- Lo de ser ranchero, ¿estás seguro de que vas a hacerlo? 
- Sí.
- McLyntock de la frontera, un ranchero. No lo entiendo ¿De quién estas huyendo?
- De un tipo llamado Glyn McLyntock.
- ¿Qué pasara cuando te encuentre?
- No creo que me encuentre, porque ese tipo murió en la frontera de Missouri.

 ¿De quién estas huyendo?
- De un tipo llamado Glyn McLyntock. 
Los diálogos acentúan que Arthur Kennedy que conoce muy bien el pasado de James Stewart no cree ni piensa que pueda cambiar o que vaya a hacerlo, e incluso le crea dudas al protagonista de sus buenas intenciones. Con nuchos diálogos maravillosos para el recuerdo: 

- ¿Sigues todavía esa estrella?
- Eso es mejor que un hombre con una estrella te siga a ti.


- Si una manzana está podrida y la metemos un cesto, echa a perder a todas las demás.
- Por suerte una manzana no es una persona.


- Cuantas camisas tiene usted señor McLyntock.
- La puesta, la de repuesto y la sucia.


- Déjales marchar, no dispares ya tienen bastante.
- Pero, ¿por qué?
- Si te lo tengo que explicar es que no lo puedes entender.


- Ya era la hora de que te unieras a nosotros.
- Perdona sois vosotros los que os habéis unido a mí.


- Red tenía razón debiste acabar conmigo.
- Hasta la vista Lyn.
- Volverás a verme, y volverá a saber de mí. Antes de dormirte no podrás mirar a la oscuridad y preguntarte si estoy allí, y cuando menos te lo esperas, me veras aparecer y lo lamentarás. 

Y por ultimo una de las frases más famosas y míticas de la historia del cine del oeste, la que pronuncia del simpático capitán del barco de vapor y la repite durante varias veces durante la película. 

- Nunca debimos abandonar el Misisipi. 
 Nunca debimos abandonar el Misisipi. 

Anthony Mann creó el western itinerante, lo que llama ahora se llama una road movie, lo que pasa que el personaje de James Stewart no está buscando nada, no va al encuentro de nada, sino que es un viaje de huida de su pasado, pero el pasado siempre vuelve para cobrar sus deudas. Un personaje que durante el viaje se transforma, un solitario que que al final del viaje se vuelve solidario con los demás. 
 Un western itinerante

La razón por la cual me gusta tanto esta película es que es un western que tiene todo lo que me gusta en un western: indios, pistoleros, colonos, mineros, ganaderos, carromatos, tiroteos, barcos de vapor, salones, caravanas. 




 Un western con todos los tópicos el género

Nadie más que un maravilloso James Stewart pudo interpretar los westerns de Anthony Mann, muy alejado de sus papeles habituales en el cine, de ser el bueno sin fisuras, a los westerns de Mann  que nos dibuja un héroe que te resistes a abrazar, con muchos claroscuros y un turbio pasado. 
 Un héroe que te resistes a abrazar 
Que gran actor era James Stewart, y la expresividad que tenía su rostro, como sabemos lo que piensa y lo que siente viendo su rostro, ira, amor, sorpresa, celos, duda, venganza que actuación tan poderosa e impresionante, que pena que nos nos queden actores de su clase. 


Un rostro muy expresivo

James Stewart nos deja tres imágenes para el recuerdo, porque la forma de como mira a Julia Adams ya sabemos que está enamorada de ella desde el minuto uno de la película, pues nunca olvidaré cuando la encuentra en el saloon después de no verla en un mes como el villano le pasa el brazo por el hombro, la mirada de celos de Stewart es fenomenal, no se puede decir más sin decir una sola palabra. 

 Un momento muy incomodo

En otra escena de la película que pierde el control y la ira le ciega, va a matar a uno de los esbirros del villano, y si no es por el grito de Julia Adams finalmente no lo mata a sangre fría, quizás porque en ese momento se da cuenta que no quiere volver a ser ese pistolero de la frontera.

 Glyn McLyntock un pistolero retirado

Y por último cuando los mineros le ofrecen mucho dinero para que les de las provisiones en lugar de llevárselas a los colonos, la cámara se para durante cinco segundos en el rostro de Stewart porque le entra la duda, y no sabe si olvidarse de todo, ser de nuevo egoista y llevarse el dinero y por consiguiente dejar tirados a los pobres colonos sin sus provisiones para el invierno, o por primera vez en su vida pensar primero en los demás más que en el mismo. Un camino de transformación lleno de tentaciones.


El cambio de vida no será nada fácil

Resaltar la importancia del paisaje en los western de Mann, donde es un personaje más de la película, donde las situaciones dramáticas del film se acentúan o se subrayan con el entorno. Y eso que la película está rodada antes del apogeo del cinemascope. Pero nadie dibujo encuadro en toda la historia del cine como Mann la naturaleza, los ríos, las montañas, la nieve, las rocas, los caballos, los carros vadeando los ríos, etc. Hay una imagen muy realista de un carromato descendiendo por un nevero, que se ve como resbala que es magnífica y puro cine. 






 Dadle a Mann un paisaje, una montaña y un itinerario. Y ya tendremos una obra maestra”. (André Bazin)

Un western con muchas imágenes para el recuerdo, la persecución de cinco indios en la oscuridad, el cambio que vemos en la ciudad después de la vuelta de nuestros protagonistas, donde vemos que el oro ha cambiado a la ciudad, pero no solo la ciudad, el oro también a cambiado a nuestros protagonistas el amable comerciante, a Arthur Kennedy, al jugador interpretado por Rock Hudson e incluso en la dulce Julia Adams, donde sorprende verla trabajando en el casino, del brazo de Arthur Kennedy y detrás de un reja cambiando fichas para el juego. El capitalismo ha llegado a la ciudad y con él, la codicia, la corrupción y la violencia. 

 La fiebre del oro cambiará la ciudad

Vuelta a ver recientemente para escribir esta entrada, me he dado cuenta de dos cosas de lo bien que filmaba los tiroteos Anthony Mann, porque me he fijado que la dos personas que intervienen en el tiroteo se encuentran en el mismo plano, y la dificultad que tiene esto, en lugar de poner el plano del que primero dispara y después un contra plano del resultado del disparo, y por último que en la pelea final entre Stewart y Kennedy parece ser que Arthur Kennedy ya había abandonado la película, porque en ninguno momento se ve un primer plano de Kennedy, y únicamente se ve la cara de Stewart. 

 Lo bien filmados que estaban los tiroteos (los que disparan en el mismo plano)

Y terminar con ese precioso final muy del Hollywood clásico y no tan habitual en el western, donde todos los protagonistas quedan emparejados, y las chicas se sube en el carro de nuestros protagonistas: Rock Hudson, James Stewart e incluso el patriarca de los granjeros que se empareja finalmente con una de las colonas, sin que en ningún momento de la película nos hubiesen dado pistas de que pudieran ser pareja. 

 Cada oveja con su pareja

Un western imprescindible para todos los amantes del western, que nadie se debería perder aunque hayan abandonado el Misisipi hace tiempo, porque ya no se hace western como los de antes. 

Trailer de Horizontes lejanos