miércoles, 31 de agosto de 2016

HELL ON WHEELS (2011-2016) (5 Temporadas: 45 episodios)




Desde que Eastwood y Costner resucitaran el género haya por los años 90, hemos visto poco western que merezca la pena, aunque parece que este año llevamos una buena cosecha con: “Slow west”, “La venganza de Jane”, “Bone Tomahawk”, y sobre todo las excelentes “The salvation” y “The Hateful Eight”.

Pues el único western que hemos podido ver ha sido en la pequeña pantalla mediante las grandiosas “Deadwood” y sobre todo “Hell on wheels”, y aunque Deadwood es una autentica joya de la televisión, prefiero esta ultima por tener un final cerrado y tener la acción que le faltaba a esta, Deadwood amagaba en muchos momentos que iba a romper, pero no acababa de hacerlo, así que me quedo con esta serie por muchas razones, y a veces pienso que he sido su único espectador en España porque no conozco a nadie que la haya visto. Además recomendar los westerns realizados para la televisión "Los protectores" (2006) de Walter Hill, "Hatfields & McCoys" (2012) de Kevin Reynolds con un excelso Kevin Costner y la odisea de dos hermanos en busca de oro en territorios de en Yukón en la fantástica "Klondike" (2014) de Simon Cellan Jones.



Infierno sobre ruedas. Temporada 1

Infierno sobre ruedas. Temporada 2

Infierno sobre ruedas. Temporada 3

Infierno sobre ruedas. Temporada 4

Infierno sobre ruedas. Temporada 5


Amante de los westerns, y recién terminada la quinta y última temporada, me gustaría recomendaros fervientemente una serie ambientada en el salvaje oeste, la cual va creciendo a medida que avanza la misma, con unos personajes memorables, que con el transcurso de los capítulos, les comienzas a entender y les vas cogiendo cariño. "Hell on Wheels" (Infierno sobre ruedas, que así se título en España) cuenta la épica historia de un soldado confederado, llamado Cullen Bohannon, que quiere vengar la muerte de su familia en la Guerra Civil, pero que su venganza le llevará a trabajar para la Union Pacific, el primer ferrocarril que atravesó los EE.UU. del este al oeste, una tarea muy difícil y casi imposible de lograr.

Cullen Bohannon es el protagonista absoluto de este maravilloso western

El protagonista esta magníficamente interpretado por Anson Mount, un pistolero taciturno a semejanza de los oscuros personajes interpretados por James Stewart en las joyas que rodó para Anthony Mann, el cual representa lo mejor del western, un hombre que busca venganza, y su redención personal, con un particular sentido de la justicia, un hombre honesto y muy valiente, pero siempre con un gran sentido del honor, y creo que evoluciona con el paso de las temporadas, desde la primera temporada consumido por el odio y el deseo de la venganza hasta la temporada final que se convierte en el hombre del ferrocarril. Un soldado confederado del sur que lo ha perdido todo demasiadas veces, que le persigue la muerte y la violencia por donde quiera que vaya, que sin embargo intenta resistirse a ello. Un hombre que todas personas que quiere le han abandonado, y que no tiene suerte en el amor, pero que se levantará una y otra vez para ganar la carrera al ferrocarril.

Cullen Bohannon es un hombre de acción 

Un tipo duro, que le podemos conocer por las palabras que le dice a una persona muy querida por él: 

“William iba a decirte esto cuando fueras mayor, pero será mejor que te lo diga ahora. Espero que te esfuerces durante toda tu vida para ser humilde. Que respetes a las mujeres. Que te quites el sombrero en la mesa. Nunca empieces una pelea, pero tampoco huyas de ninguna. Perdona y olvida. Sé honesto. Y haz caso a tu mama y papa. “

"Nunca empieces una pelea, pero tampoco huyas de ninguna"

La Union Pacific está liderada por el empresario Thomas C. Durant (personaje real, interpretado magníficamente por el actor Colm Meaney), ambicioso, avaricioso, embaucador, manipulador, ladrón, corrupto, pero también un visionario y un superviviente.

Sin hombres como Thomas Durant no se habría construido este ferrocarril.

Y el otro protagonista es el antagonista de nuestro héroe, el malo de la función “El Sueco” (interpretado por Christopher Heyerdahl), aunque realmente es noruego, casi un personaje de cómic, de cara desagradable, alto, delgado, vestido de negro, y de una maldad infinita.

Un villano a la altura de esta gran serie


Pero el personaje más interesante es el propio pueblo “Hell on wheels” que se mueve con el ferrocarril (salones, prostíbulos, cantinas, iglesias), es el nombre real que recibió el pueblo móvil que seguía la construcción del mismo, una caravana formada por trabajadores, que la mayoría eran esclavos negros, y otra parte inmigrantes irlandeses, a los cuales la muerte les rodea a cada instante, y sobrevivir a cada día es todo un logro. Y el ferrocarril trae consigo: ladrones, asesinos, forajidos, tahúres, prostitutas, predicadores, mercenarios y buscavidas en general, con el ferrocarril llega la civilización, y a la civilización le sigue el pecado.


"Hell on wheels" es el pueblo móvil que seguía la construcción del ferrocarril 


Por eso “Hell on wheels” es una historia épica de la gesta de unos valientes hombres que derramaron sangre, sudor y lágrimas por la construcción del ferrocarril, quien mejor que Thomas Durant para explicar lo que significa la construcción del ferrocarril para la historia de los EE.UU.:


“Un país que casi se destruye a sí mismo con una guerra Civil entre el Norte y el Sur, solo resurgirá mediante la unión del este con el oeste, por eso es un villano lo que quieren yo haré este papel, después de todo que es un drama sin un villano, y que es la construcción de este gran ferrocarril si no un drama. Este negocio no es para los débiles de corazón, es un asusto espinoso y brutal. De recompensa al león por su voracidad, y la cebra qué, que hay de la pobre cebra, a la cebra se la comen como es natural. No se equivoquen se derramaran sangre, se perderán vidas, se harán fortunas y se arruinaran hombres, habrá traiciones y escándalos, y perfidia de proporciones épicas, pero el león prevalecerá. Verán voy a confiarles un secreto, toda la historia es dirigida por el león, nosotros arrastramos a la pobre cebra, pataleando y bufando, manchando la tierra, con su sangre barata. La historia no nos recuerda con cariño, pero la historia la escribe la cebra para la cebra, dentro de 100 años, cuando este ferrocarril cruce el continente y Norteamérica llegue a ser la mayor potencia que tiene el mundo, yo seré recordado como un canalla, un malhechor, que solo actuaba por avaricia, y en beneficio propio. Todo cierto, todo cierto… pero recuerden esto, sin mí y sin hombres como yo no se habría construido este glorioso ferrocarril.”

Infierno sobre ruedas 


Y la serie refleja como nadie el esfuerzo, la dureza y el sacrificio que hicieron posible esta gesta. 


Se perderán vidas, se harán fortunas y se arruinaran hombres, habrá traiciones y escándalos, y perfidia de proporciones épicas.

La serie contara las dificultades de su ingeniero jefe, para llevar a cabo tan titánico proyecto antes que su principal competidor el Central Pacific, un país dividido, todavía con las heridas abiertas por culpa de la guerra civil, que tendrá que hacer frente a los indios nativos en defensa de sus territorios, a especuladores de terrenos, a asesinos, ladrones, mormones, hombres de dudosa reputación, buscavidas e incluso del propio terreno abrupto, y el desafío que supone atravesar y cruzar terrenos montañosos, que harán de este proyecto una misión casi imposible.

Se derramará sangre sudor y lágrimas  en este proyecto 

Otro de los alicientes de la serie son los protagonistas secundarios, que enriquecen enormemente la serie, en especial las mujeres, las cuales son de armas tomar y tienen mucho que decir en esta historia. 

El famoso cantante Common es compañero de fatigas de nuestro protagonista






Un western con mujeres de armas tomar

Infierno sobre ruedas es una serie que va ganando con el paso de los capítulos, y a pesar que la primera temporada es mejorable, tengan paciencia porque con el paso de ellos, la serie mejora, la segunda es mejor que la primera, la tercera es mejor que la segunda y llegamos a la cuarta que es la mejor de todas ellas, una joya de la tv con algún episodio que entran en los anales de los mejores de la historia de la Tv moderna, y por último la quinta que sin ser mejor que la cuarta, mantiene el nivel y cierra la serie por todo lo alto. Y con ella me llevo muchos episodios para el recuerdo, el episodio de un ahorcamiento a un niño a comienzos de la tercera temporada, el maravilloso episodio del ahorcamiento de uno de los personajes más queridos de la serie, la hermosa despedida de Cullem de Naomi, las conversaciones entre Cullen y Thomas Durant dos enemigos que se entienden y se apoyan el uno en el otro, el grandioso alegato de defensa de Thomas Durant en su propio juicio, o el grandioso final de cada uno de los personajes en su extraordinaria última temporada.


Un western con mucha acción, donde el entretenimiento esta garantizado 

Una serie muy cuidada técnicamente,con una excelente fotografía y dirección artística y con una magnífica ambientación, dotándola de un calidad más cercana al cine que a la televisión, para darle la espectacularidad que requería la historia. También es digna de mención la estupenda banda sonora que acompaña la serie, que es muy recomendable. 



Una serie con una excelente fotografía y ambientación 


Una banda sonora con grandes temas 


Una historia apasionante, que te atrapará desde el primer instante, con toda la magia y el aroma del western clásico.

Una serie con aroma de western clásico  

miércoles, 27 de julio de 2016

BUD SPENCER (1929-2016)


Me ha llenado de alegría y de satisfacción todas las muestras de cariño, de afecto y las bonitas palabras que he leído durante todos estos días sobre la figura de este “Gigante bueno”, porque igual que me pasa a mí,  Bud Spencer forma para de toda una generación de adolescentes que crecimos con sus aventuras con su inseparable Terence Hill, y no podemos nada más que recordarlo que con una sonrisa en la boca.


No era el mejor de los actores ni muchísimo menos, pero lo que sí es cierto que para varias generaciones en todo el mundo, en solitario o con su amigote más habitual Terence Hill, representa a un cine de entretenimiento y diversión que ya no se hace, un cine para olvidarse de todo, sin ninguna pretensión  y nada más que preocuparte de echarte unas risas.

Un actor inolvidable

Todas las películas de Bud Spencer contienen un humor muy blanco, totalmente físico, centrado en las peleas ridículas, los golpes, las caídas y los mamporros, que junto con su música, lo hacían muy cercano al humor Slapstick  del cine mudo.



Humor slapstick

Yo me he criado con este tipo de cine, el cual echo mucho de menos, y con la gran pena de que ya no se haga este tipo de películas, y la razón creo que es que ya prácticamente no nos quedan estrellas del carisma de nuestro querido Bud. A día de hoy puedes recuperar cualquiera de sus películas y siguen siendo muy entretenidas y divertidas. 


Cine muy divertido y entretenido (Dos super dos)

Se va una gran estrella de cine con todas las letras, un actor gigante, bonachón, honesto y que no creo que le cayese mal a nadie. Es una pena que se haya ido uno de mis ídolos de mi infancia, es ese tipo de personas que deberían ser inmortales, y aunque no lo creáis un actor que a través de sus películas me enseño a amar el cine, el cine como entretenimiento, pero sé que cuando lo necesite siempre me quedara su cine para echarme unas risas y divertirme un rato sin más pretensiones. Ojala donde quiere que vaya siga repartiendo mamporros a cualquiera que se lo merezca, y mi deseo que también los ángeles coman judías.



Como homenaje a su figura me he puesto la película “Y si no, nos enfadamos” (1974), de Macello Fondato, quizás su película más divertida junto a su inseparable amigo Terence Hill, rodada en Madrid y con una pegadiza banda sonora, fue un éxito en taquilla, y hoy vista de nuevo es enormemente entretenida, creo que sin pasarme la considero una pequeña obra maestra del humor. Con unas escenas tan inolvidables como: El duelo de comer salchichas y cervezas para ver quién se queda con el buggy, el duelo medieval subido en una moto, la gracia con la que bailan en club de moda, la pelea contra los malos repartiendo sus característicos golpes y mamporros en un club lleno de globos, y por supuesto la secuencia del coro con el famoso “lalalalalalalalalalalala” mientras ambos sortean a un francotirador (Manuel de Blas) y Emilio Laguna, director del coro, rompiendo batutas.






Una escena para morirse de risa


Un duelo muy medieval 

Espectacular pelea final 

También le he recordado en la estupenda película de Steno de la saga “Zapatones”, donde interpretaba al comisario Rizzo en la ciudad de Nápoles, luchando implacablemente contra la mafia y el tráfico de drogas. La primera parte es una magnífica película policíaca digna de mención, con una espectacular pelea con sus característicos golpes con dos peces uno en cada mano, una película muy recomendable y de lo más estimable, siendo una de las mejores del género policíaco francés o italiano de la época, las siguientes estregas son también muy entretenidas pero inferiores a esta primera, por ser más blandas e infantiles. 


Mítico personaje de Zapatones

Carlo Pedersoli que así se llamaba, medía casi dos metros, pesaba más de 140 kilos y a la mínima sonreía, soltaba un rotundo: “Nunca fui actor”.


Una imagen reciente del actor con una foto de cuando era nadador 

Nació en Nápoles en 1929, su familia emigró en 1947 a Sudamérica, lo que le obligó a abandonar la carrera de Química, que había empezado muy temprano por su facilidad para los estudios. Dos años después volvió a su país, impulsado por su destreza como nadador. En 1950 se convirtió en el primer nadador italiano en bajar del minuto en los 100 metros libres (fue siete veces campeón nacional de esa distancia), y logró varias medallas en distintos Juegos del Mediterráneo. En los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 y de Melbourne 1956 además de nadar en solitario formó parte del equipo de waterpolo de su país que alcanzó las semifinales en ambos campeonatos, y también compitió en ese deporte en los de Roma de 1960. 


Bud fue un nadador que compitió en los Juegos Olímpicos 

Después de sus segundas olimpiadas se fue a Venezuela y tuvo muchos trabajos, empleado aquí y allá, e incluso trabajó en la construcción de una carretera panamericana. Trabajador de embajadas, licenciado en Derecho y Sociología, fundó una compañía aérea, productor de documentales, piloto de avionetas, cantante, compositor…, y decenas de cosas más.


Una de sus pasiones era volar 

Quizás su faceta menos conocida fue la de cantante y compositor. Fue autor de las canciones de algunas de las películas donde participó como actor y también compuso varios temas para algunos de los cantantes más populares de los años sesenta.

El nombre de Bud Spencer, se debe a la cerveza Budweiser, de la que Pedersoli era fan, y a su pasión por Spencer Tracy, fue un actor muy listo ya que hablaba seis idiomas, incluido el castellano entre ellos.


Su plato favorito 

Nunca quiso ser actor, a pesar de que su mujer, María Amato, su ángel de la guarda, 56 años juntos, la cual era hija del señor más importante del cine italiano, Peppino Amato, célebre productor de De Sica y La dolce vita, pero nunca le dijo a Bud si quería ser actor. 


Su ángel de la guarda durante 56 años



Bud Spencer junto a su familia 

Su primer papel en el cine sin diálogo hizo de romano en el mítico Peplum italiano "Quo Vadis?". 


 Bud Spencer como romano 

La oportunidad en el cine le llegó porque necesitaban un grandullón para una película italiana, y  aunque al principio no se pusieron de acuerdo por una cuestión económica, finalmente cedieron y aceptaron porque no encontraron a nadie con sus dimensiones. Su primer papel importante en el cine con diálogo fue  “Tú perdonas… yo no” en 1967 de Giuseppe Colizzi, que como cuenta en sus memorias:

“Lo que pasó es que en  “Tú perdonas… yo no”, el actor protagonista, que se llamaba Peter Martell, se rompió el pie peleándose con la novia. Entonces el director salió corriendo por los estudios Cinecitta a buscar a otro y encontró a Terence Hill, que estaba haciendo una película con Rita Pavone, un papel pequeño, y se vino con nosotros.”, con el que estableció
una pareja para la eternidad. 



Una pareja para la eternidad

Bud Spencer y Terence Hill no hicieron spaghetti western. Lo que hicieron fue el Western Cómico, el cual no existía hasta entonces. En el spaguetti-western siempre había muertos, violencia, tiros, pero ellos hicieron la violencia cómica, sin sangre. Rodaron westerns que se anteponía la comedia, los mamporros y las alubias a la violencia y los tiroteos.


Bud Spencer y Terence Hill crearon el western cómico 

Con Colizzi y junto a Terence Hill rodaron en Almería una trilogía de western cómico: fue “Tú perdonas… yo no” (1967), “Los cuatro truhanes” (1967), y “La colina de las botas” (1969). Vistos hoy sorprenden bastante, porque son películas más violentas de las que rodarían juntos después.


Bud Spencer y Terence Hill fueron unos habituales de Almeria 

Del cine rodado en Almería  Bud siempre recordaba  que una vez estando rodando al mismo tiempo que Sergio Leone, como no se tenía dinero para alquilar más caballos, cuando Leone terminaba de rodar les pasaba sus caballos, así que en los westerns de Bud Spencer de usaban los caballos cansados de Sergio Leone, a pesar de que ya no corrían mucho.


Su humor iba como anillo al dedo al western 

La química con su compañero de mil batallas fue sencillamente brutal. Hill, delgado y atractivo, ágil y pícaro, se mezclaba a la perfección con Bud, grande y fuerte, bruto y bonachón. Emergieron como pareja en una especie de versión latina y socarrona de “El gordo y el flaco”, ahí nace, con un éxito mundial, el modelo de sus películas en pareja, un total de dieciséis, que tienen un humor en el fondo muy clásico, de porrazos y casi mudo, con muchas secuencias silenciosas.

“Cuando actúo junto con Bud, es como si algo surgiera entre nosotros y conseguimos ser divertidos”, sostenía Terence Hill.


Quien tiene un amigo tiene un tesoro 

Y triunfaron. Vaya si triunfaron. Tres años después de su debut como pareja en el cine llega la descomunal “Le llamaban Trinidad”, de Enzo Barboni, que en 1970 lanza al estrellato a dos vaqueros hermanos que contra las pistolas prefieren repartir mandobles.


Le llamaban Trinidad 

La primera secuencia de la trilogía dirigida por Enzo Barboni se abría con la presentación de TrinidadTerence Hill,  que tumbado en una cutre hamaca de palos atravesaba el desierto arrastrado por su caballo. A continuación se encontraba a su hermano, Bud Spencer, que ya era el Sheriff del pueblo y, cuales peculiares Don Quijote y Sancho, se embarcaban en la aventura luchando contra la injusticia y en la cruzada de la defensa de los más débiles.


Mi nombre es Trinidad 


El éxito radicaba que el señor Bud Spencer y el señor Terence Hill no discutieron en toda su vida. Algo increíble en todas las parejas del mundo cinematográficas. La razón principal era porque Bud consideraba a Terence Hill como un actor y el no se consideraba a sí mismo como tal, así que no le importaba nada, no había ningún tipo de rivalidad ni egos entre ellos. Ese era el carácter humilde de Bud, cuentan que su amistad ha durado toda la vida y que Terence Hill iba a comer a la casa de Bud spaghetti  con tomate una vez al mes, porque en su casa su mujer no le dejaba, porque tenía que guardar la línea.




Una amistad para toda la vida

Hicieron hasta 16 películas juntos, algunas muy disparatadas y divertidas, las que más me gustan son:  “Le seguían llamando Trinidad” (1971) Enzo Barboni, “Y si no… nos enfadamos (1974) de Marcello Fondato, “Dos superpolicías” (1977) Enzo Barboni, “Estoy con los hipopótamos” (1979) Italo Zingarelli, lo que me divierte esta película la vería por lo menos una docena de veces, “Quien tiene un amigo... tiene un tesoro” (1981) de Sergio Corbucci, y sobre todo “Y en Nochebuena se armó el belén” (1994) de Terence Hill, que fue su última película juntos y que sirve de homenaje a una carrera plagada de éxito y de buen humor. Aunque su carrera por separado tampoco está nada mal, la verdad es que cuando no actuaban juntos se echaba mucho de menos a la otra mitad, siempre esperabas que el otro apareciese en cualquier momento.


Su última pelea en el cine 


Después de 20 años le seguían llamando Trinidad 

Bud Spencer pasara a la historia por ser el rey del tortazo, su especialidad era el puñetazo vertical era el golpe más característico que propinaba en las películas. Era un auténtico maestro en esa técnica, así como del tortazo lateral y el choque de cabezas.

Para el recuerdo nos dejó muchos personajes míticos: "El Niño", "Piedone", "Bulldozer", "Bombardero" y "Banana Joe". Al que más cariño le tengo es a Banana Joe, un bonachón comerciante de plátanos que luchaba con uno de sus mayores enemigos de su carrera la burocracia ¿Quién no recuerda su pegadiza canción?. 



Banana Joe 

 “Yo lo único que siempre quise plasmar en las películas es algo por lo que lucho en la vida real: terminar con la injusticia" Bud Spencer.


Los 5 golpes de Bud Spencer 


A ambos, en 2010, les concedieron un premio David Di Donatello honorífico en reconocimiento a su trabajo.


Bud Spencer y Terence Hill recogen el premio Donatello 

"Papá se marchó serenamente a las 18:15. No sufrió, nos tenía a todos junto a él y su última palabra fue 'gracias'", anunció su hijo, pues por Banana Joe, por Bombardero, por Bulldozer, por ser un superpolicia, por zapatones, gracias a  ti por todo lo que nos diste, te echaremos de menos grandullón. Espero que allá donde vayas sigas apostando el buggy rojo a salchichas y cerveza.


Hasta siempre grandullón 

El funeral de Bud fue como el de un Jefe de Estado, con una despedida tan grande como fue el en vida, sonando los acordes de "Y si no... nos enfadamos". 

Un bonito funeral

Todos los westerns cómicos en los cuales participó son:

1. Tu perdonas yo no (1967) de Giuseppe Colizzi



2. Más alla de la ley (1968) de Giorgio Stegani



3. Ojo por ojo (1968) de Tonino Cervi



4. Los cuatro truhanes (1968) de Giuseppe Colizzi



5. Un ejercito de cinco hombres (1969) de Italo Zingarelli



6. La colina de las botas (1969) de Giuseppe Colizzi



7. Le llamaban Trinidad (1970) de Enzo Barboni



8. Le seguían llamando Trinidad (1971) de Enzo Barboni



9. Una razon para vivir una razón para morir (1972) de Tonino Valerii



10. En el oeste se puede hacer ... amigo (1972) de Maurizio Lucidi



11. Dos granujas en el oeste (1981) de Michele Lupo



12. Y en nochebuena se armó el belén (1994) de Terence Hill