viernes, 6 de septiembre de 2013

JOHN FORD (1894-1973)

"Jonh Ford el hombre que hacia películas del oeste"
Este 31 de agosto del año 2013 se cumplen 40 años de la muerte de John Ford, y me he decidido a realizarle este pequeño homenaje. Como se han escrito numerosas biografías, voy a realizar este post a través de las imágenes de sus películas, las cuales forman parte de la historia del cine, unas imágenes inolvidables y enmarcadas en el recuerdo de todo cinéfilo.



40 años del aniversario de la muerte de John Ford 


Natani Nez (Joh Ford) 

Sin ellos el oeste nunca volvió a ser igual

Ava Gardner y John Ford 

En los años 60 Orson Welles fue entrevistado y le preguntaron cuál eran sus directores preferidos. Dijo: “Bueno, yo prefiero a los viejos maestros… con lo que quiero decir John Ford, John Ford y John Ford”.

Directed by John Ford


La mejor entrevista que concedió John Ford ante las cámaras se la dio al cineasta Peter Bogdanovich, aunque nunca descubrió el secreto de su éxito.


Peter Bogdanovich entrevista a John Ford 

 

Detrás de un gran director siempre hay uno que le sigue sus pasos, en el siguiente documental se muestra la influencia que tuvieron sus películas en grande directores de generaciones posteriores.


Dioses y monstruos: John Ford

 

Como tantos cineastas del Hollywood, cuando estalló la II Guerra Mundial, Ford quiso aportar su granito de arena, y se alista en el ejército, ocupándose de una unidad de información audiovisual con el rango de oficial. Participa en el conflicto bélico y rueda dos excelentes documentales ganadores de sendos oscars: “7 de diciembre” del bombardeo japonés en Pearl Harbour y la grandiosa batalla Midway en “La batalla de Midway”.

Documental sobre la batalla de Midway 


John Ford en el rodaje de "Los 3 padrinos"


John Ford en el rodaje "El delator"

Ahora me gustaría recordar 10 momentos mágicos e inolvidables de la filmografía de John Ford: 


El caballo de hierro (1924) (1): John Ford fue el creador del género del western. Un western mudo sobre los primeros pioneros en el oeste en la construcción de un enlace entre las líneas ferroviarias de la Unión Pacific y la Central Pacific. Una obra maestra del cine mudo. 

Los primeros westerns de John Ford

La diligencia (1939) (2): No solo fue el inventor de un nuevo género cinematográfico, sino que también fue el creador de grandes mitos como John Wayne. 

John Wayne entraría en el cine por la puerta grande subido en una diligencia


Ford con su gran amigo John Wayne

Que verde era mi valle (1941) (3): Una de las escenas más bellas de su filmografía, cuando Maureen O'Hara baja las escaleras de la iglesia con el velo a merced del viento y ante la atenta mirada del pueblo con un blanco deslumbrante, mientras al fondo y en plano general aparece la figura solitaria del clérigo viendo marchar a la mujer que ama.


Maureen O´Hara formaría parte de la familia Ford

Fort Apache (1948) (4): La trilogía de la Caballería. “He estado pensando en ello… como debía ser vivir en un puesto de la caballería, remoto, lleno de gente con sus problemas personales, con la constante amenaza de los indios de la muerte…” John Ford. Resaltar la preciosa escena del baile de oficiales, con un sublime Henry Fonda.

Baile de oficiales en el interior de Fort Apache


La legión invencible (1949) (5): El precioso diálogo del capitán Brittles (John Wayne) a la lápida de su mujer, y la aparición de la sombra de Joanne Dru, sobre la lápida del cementerio.

John Ford supo sacar lo mejor de John Wayne

Río Grande (1950) (6): La preciosa historia de amor de miradas entre John Wayne y Maureen O’ Hara, un hombre que se debate entre el amor que siente por su mujer y por el ejército.

 Que gran química tenían John Wayne y Maureen O´Hara

El hombre tranquilo (1952) (7): La bonita historia de amor entre Sean Thornton (John Wayne), un boxeador norteamericano, que regresa a su Irlanda natal para recuperar su granja y escapar de su pasado y  la granjera Mary Kate Danaher (Maureen O´Hara), que  contiene la escena más romántica de toda la historia del cine.

John Ford, John Wayne y Maureen O´Hara un tandem perfecto


Ford y el reparto masculino de "El hombre tranquilo"

Centauros del desierto (1956) (8): Una de las más grandes secuencias no solo de la historia del western, sino probablemente de la historia del cine. El inicio y el mágico final, que empieza y termina con el plano de la puerta de una casa. La película empieza con una puerta que se abre, sale Marta que es la primera que ve en la lejanía a Ethan, como si le hubiera estado esperando siempre. Y la película termina con una puerta que se cierra, Ethan no acepta la nueva sociedad integrada y mestiza. Vuelve con su sobrina en brazos pero no se quedará en una sociedad en la que no tiene sitio. Todos entran en la casa menos Ethan, que se marcha y al que le cierran la puerta de la casa, quizás es el regreso a un hogar que no es el suyo le hace caer en la cuenta de que él no pertenece a ningún sitio. Un final mágico, para una película maravillosa.

Cine en estado puro




Monument Valley 

JOHN FORD POINT: La importancia de Monument Valley en el cine de Ford.

Monument Valley es donde Dios puso el Oeste” - John Wayne

Misión de audaces (1959) (9): La mejor película de la guerra de Secesión rodada, es la bonita amistad entre un duro coronel de la Union (John Wayne), y el médico de su regimiento (William Holden). Maravillosos los títulos de crédito.

John Wayne, Monument Valley y la música tienen gran importancia en el cine de Ford


Ford en el rodaje de "Misión de audaces"

El hombre que mató a Liberty Valance (1962) (10): Que nos deja una frase para la historia del cine: “Cuando la leyenda se convierte en realidad, imprime la leyenda”.

James Stewart no fue el hombre que mató a Liberty Valance


Tres gigantes de la historia del cine


10 momentos mágicos de la historia del cine, espero que os hayan gustado, y que entendáis la importancia de un director único e irrepetible. 




Las fotos son extraídas del fantástico blog de mi compañero Roy Bean: Jonh Ford´s tribute: 

http://johnfordstribute.tumblr.com/



lunes, 12 de agosto de 2013

TIERRA GENEROSA (1946)

Desde que era muy pequeño siento fascinación por este maravilloso western, desde que lo vi por primera vez no le he podido olvidar. 


Después cuando me hice mayor, descubrí que director estaba detrás de una de las películas de mi infancia, el gran Jacques Tourneur, autor entre otras de: “El halcón y la flecha”, “La mujer pantera”, “Yo anduve con un zombie” o la obra maestra del cine negro “Retorno al pasado”

Jacques Tourneur y Patricia Roc

Película olvidada por los críticos de cine y por el gran público, que hace poco ha sido reivindicada por Martin Scorsese en uno de sus diversos tratados sobre la “Historia del Cine”, reivindicación de todo punto justa y necesaria, porque los grandes maestros, y Tourneur fue uno de ellos, rara vez filmaron obras que merezcan el apodo de “películas menores”. 

Una de las razones de mi fascinación por este western es el precioso color de la película, es como estar viendo un cuadro impresionista, con un impresionante Technicolor, y con una hermosa fotografía, que remarca los preciosos paisajes y ambientación del film: el poblado minero, los bosques frondosos (tanto que no dejan pasar los rayos solares), los ríos, los lagos, las montañas y las cabañas donde viven las familias de colonos, sustituyendo a las grandes llanuras a las que estamos acostumbrados en el western. Esta importancia de los contrastes coloridos, se debe a las raíces europeas del autor y su obsesión por los experimentos con el color. La verdad es que “Tierra generosa” no se mira, se paladea, resultando una auténtica delicia para los sentidos, siendo una película que tiene algo de mágico por la belleza de sus imágenes. Como la tarde lluviosa en el pueblo minero en el arranque de la película, los atardeceres rojizos, o la animada fiesta nocturna interrumpida por los indios. 


Gran belleza en todas las imágenes de la película

Ambientada en la época de los primeros pioneros, Logan Stewart (Dana Andrews), es el propietario del más importante almacén de mercancías de Jacksonville, un pequeño pueblo minero, pero no le será nada fácil vivir aquí, porque tendrá que enfrentarse a las amenazas de los indios, a un asesino que lo quiere matar (Ward Bond), proteger a un amigo banquero y jugador (Brian Donlevy), y además hacer frente a dos mujeres que se disputan su amor (Susan Hayward y Patricia Roc)

Dana Andrews, Brian Donlevy, Susan Hayward y Patricia Roc

Un western con un reparto memorable: Dana Andrews alejado de sus papeles de cine negro, nos gana con su interpretación de aguerrido y valiente comerciante; la guapa Susan Hayward, que decir de una de las pelirrojas más grandes del cine, una excelente actriz en uno de sus primeros trabajos; dos secundarios de lujo de muchos grandes western: Ward Bond y un actor especialista en villanos con estilo como Brian Donlevy, con su inolvidable bigote. No podemos terminar sin mencionar a Hoagy Carmichael, como simpático y divertido juglar de caminos, mandolina al ristre, como curiosidad autor, junto a Jack Brooks de la canción principal, “Ole Buttermilk Sky”, nominada al Oscar, la cual fue un boom en el momento de su estreno.

“Ole Buttermilk Sky”

Jacques Tourneur aporta su visión europea al género, dotando a los protagonistas de humanidad y de sentimientos. En las miradas de los personajes se ven muestras de ira e impotencia, personajes complejos que se debaten constantemente entre lo que les dicta la cabeza y lo que les dice el corazón. Estas características de su obra, se verían refrendadas en los siguientes westerns de Tourneur: “Una pistola al amanecer”, “Wichita, ciudad infernal”, “Estrellas en mi corona” y “El jinete misterioso”.

Brian Donlevy y Susan Hayward en un descanso del rodaje

“Tierra generosa”, tiene como temática principal la colonización de los primeros colonos, su integración en el entorno y su relación con los indios que lo habitan. Y para ello el lugar escogido para desarrollar la película es “Canyon Passage”, título original de la cinta, que hoy en día es un popular lugar para los turistas que visitan el salvaje oeste. Tourneur dibuja con trazo maestro las costumbres y el reflejo socio-cultural de una parte de la historia de los EE.UU. 

Una de las escenas que más me gusta de la película, es como la comunidad de colonos se une para la construcción de una cabaña en mitad de un bosque precioso, para posteriormente celebrar la boda de la pareja para la cual se está construyendo la casa, una secuencia magníficamente rodada, donde se refleja el espíritu colectivo. La escena termina con una bonita fiesta, donde todos cantan, bailan y se divierten, a pesar de la sensación de peligro con la que todos los personajes parecen convivir con naturalidad.

Hoagy Carmichael - I'm Getting Married in the Morning


Alegre reparto en el set de rodaje 

La preciosa fotografía de Edward Cronjager, y ese precioso viaje inicial de nuestros dos protagonista a través del “Canyon Passaje”, viendo preciosas cascadas, montañas nevadas, ríos, bosques frondosos, hermosos atardeceres, cielos plomizos que amenazan lluvia, en uno de los paisajes más bonitos de la historia del western. 

Preciosa fotografia de de Edward Cronjager

Bonita y precioso es el triangulo amoroso entre los protagonistas, el amor de Dana Andrews hacia la prometida de su amigo, la hermosa Susan Hayward, como me gustaba esta actriz, y las miradas entre ambos, y el modo tan sutil en el que esa relación avanza a espaldas del amigo, y la enorme lealtad con la cual protege al jugador Brian Donlevy, a pesar del amor que siente por su prometida. 

Triángulo amoroso entre Susan Hayward, Brian Dovenly y Dana Andrews


Preciosas las miradas entre ambos, sobre todo cuando ella le ve besarse con Patricia Roc, o cuando el sale a hablar con la otra chica en el porche, la cara de desilusión, de celos o de envidia, denota lo buena actriz que era Susan Hayward. 

El beso de Susan Hayward con Brian Donlevy, bajo la atenta mirada de Dan Andrews, y este le dice a la pareja “los besos en privado y mejor dados”. Dana Andrews es retado a igualar el beso que ha dado a su prometida, entonces surge ese amor oculto y se dan unos de los besos más apasionados visto en el salvaje oeste. 

Bonito lugar para enamorarse 

Como curiosidad los que comienzan la guerra entre los colonos y los indios es el hombre blanco matando a una joven india, incidiendo que los malos en las películas del oeste era el hombre blanco y no el indio.





sábado, 13 de julio de 2013

ROBERT RYAN (1909-1973)



Esta semana se cumplen 40 años de la muerte de Robert Ryan (11 Julio 1973), la mitología del cine está poblada de rostros, y por alguna extraña razón que se me escapa, la cámara se encapricha de alguno de ellos, Ryan fue uno de eses rostros que el cine hizo inmortales. Un gran secundario cuando le toco serlo, y mucho más que un protagonista cuando lo fue, y dejó una huella imborrable en todos amantes del séptimo arte. 

Rostro muy habitual en el cine como secundario en la décadas de los 40-50, de perfil característico, alto (media 1.93 m), espigado, con un rostro estriado, y aunque su filmografía no fue muy extensa sí muy estimable.

Robert destacó en actividades deportivas en su etapa universitaria, logrando ser campeón de boxeo universitario en la categoría de pesos pesados. Trabajó en diversas ocupaciones, fue modelo, comercial y minero, se licenció en Literatura a finales de los años 30, a continuación inicio su carrera como actor teatral 1939, el mismo año que se casó con su única compañera sentimental en su vida, actriz a la que conoció mientras estudiaba para actor teatral.

Comenzó en el cine trabajando para la Paramount en algunas películas sin acreditar como “Legión de tiradores” (1940) o “El castillo maldito” (1940). Tras regresar al teatro y luchar en la Segunda Guerra Mundial con los marines, Robert alcanzó la fama gracias a la película "Encrucijada De Odios" (1947), un film dirigido por Edward Dmytryk, fue su primer papel importante, donde interpretaba un legendario malvado soldado, a la postre es la única actuación por la que recibió su única nominación al Óscar.



Robert Mitchum, Robert Young y Robert Ryan en "Encrucijada de odios"  



Las mejores películas en las que intervino Robert Ryan en la década de los 40 fueron: “Compañero de mi vida” (1943) de Edward Dmytryk, "Callejón Sin Salida" (1947) de John Cromwell, "La Mujer En La Playa" (1947) de Jean Renoir, "Berlin Express" (1948) de Jacques Tourneur, “Acto de violencia” (1948) de Fred Zinnemann, “El muchacho de los cabellos verdes” (1948) de Joseph Losey, "Atrapados" (1949) de Max Ophuls, y sobre todo una de sus mejores películas de su carrera "Nadie Puede Vencerme" (1949), una película de Robert Wise en la que Ryan encarnó a un boxeador recordando sus tiempos universitarios como boxeador.

"The Set Up" de Robert Wise

Una de las mejores películas del mundo del boxeo que he visto en mi vida, película rodada en tiempo real, que narra la historia de un boxeador, de 35 años, fracasado, que busca desesperadamente un triunfo que le permita resolver la precariedad de su vida, un perdedor que hasta su manager apuesta contra él. La película, muestra como ninguna otra el submundo del boxeo, en el que se mueven personajes turbios y corruptos, que amañan combates con la vista puesta en las apuestas. Incorpora la temática de promesas de barro, campeones de poca monta, veteranos derrotados y personas sumidas en la marginación y la exclusión social. Una obra maestra que el tiempo pondrá en el lugar que se merece. No se estrenó en España porque la censura rechazó mostrar los manejos de los bajos fondos del deporte.

Merle Oberon y Robert Ryan en "Berlín express"

En la década de los cincuenta, se convierte en un habitual secundario de grandes películas, trabajando con grandes directores, confirmando la versatilidad interpretativa de este actor con títulos como: “Nacida para el mal” (1950) de Nicholas Ray, "La Casa En La Sombra" (1951) de Nicholas Ray, "La trampa" (1951) de John Cromwell, el estupendo drama bélico “Infierno en las nubes” (1951) de Nicholas Ray, "Encuentro En La Noche" (1952) de Fritz Lang, y "La Casa De Bambú" (1955) de Samuel Fuller.

Robert Stack y Robert Ryan en "La casa de bambú"

En el descanso del rodaje de "Encuentro en la noche"

Filmó cuatro grandes westerns con cuatro maestros del género "Colorado Jim" (1953) de Anthony Mann, “Horizontes del Oeste” (1952) de Budd Boetticher, “Los implacables” (1955) de Raoul Walsh y “El día de los forajidos” de André de Toth.




Robert Ryan en el oeste

Y por último resaltar una de sus mejores películas "Conspiración De Silencio" (1954) de John Sturges donde interpretas a un villano memorable enfrentado al bueno de Spencer Tracy, en el pueblo de Black Rock donde todos los habitantes tienen un pacto de silencio. 

Durante los años 1957-1959 apareció en muchos episodios de series televisivas. Junto a estas apariciones en el cine, Robert Ryan no abandonó la escena teatral que tanto amaba, incluso llegó a fundar una compañía de teatro. 

De ideología liberal, y pacifista, Ryan fue miembro de grupos como la ACLU (Unión americana de libertades civiles) y el SANE (un comité de control de la política nuclear), además de expresar sus protestas por la Guerra del Vietnam.

En los sesenta y setenta su aparición en la pantalla grande se reduce, limitándose a engrandecer grandes producciones, como: “Rey de Reyes” (1961) de Nicholas Ray; y participar como secundario de lujo en las grandes películas de cine bélico: “El día más largo” (1962) de Ken Annakin-Andre Marton; “La fragata infernal” (1962) de Peter Ustinov; “La batalla de las Ardenas” (1965) de Ken Annakin; y “Doce del patíbulo” (1967) de Robert Aldrich.

Tuvo el placer de trabajar con los directores más grandes: Tourneur, Wellman, Walsh, Fuller, Adrich, Sturges, Mann o Brooks.

Dejando para el final dos memorables western, la magnífica “Los profesionales” (1966) de Richard Brooks, demostrando que era un profesional del cine, junto a otros grandes actores. 

Y dejó para el final la obra maestra de Sam Peckinpah “Grupo salvaje” (1969), el western crepuscular que pone fin a la época dorada de los western, donde interpreta a un viejo sheriff que persigue a sus amigos hasta su muerte.

Robert Ryan un auténtico profesional

Y siempre guardaré en mi memoria cinéfila, la imagen de la desolación de Robert Ryan sentado a la puerta del poblado, en el cual han muerto todos sus amigos mientras suena la preciosa canción de “La golondrina”. Pura magia del cine.

Robert Ryan perseguia sin descanso a el "Grupo salvaje"

Antes de fallecer aparecería en la película “En el nombre de la ley” (1971) western realizado por Michael Winner, en la que una vez más dejaba una actuación más que destacable como recuerdo de su brillante carrera como actor.



Su última película fue “El repartidor de hielo” (1973), de John Frankenheimer.

Los western en los que intervino fueron los siguientes:


  1. "El retorno del bandolero" de Ray Enright
  2. "El mejor de los malvados" (1951)  de William D. Russell
  3. "Horizontes del oeste" (1952) de Budd Boetticher
  4. "Colorado Jim" (1953) de Anthony Mann
  5. "Los implacables" (1955) de Raoul Walsh
  6. "Tierra de violencia! (1956) de Robert D. Webb
  7. "El día de los forajidos" (1959) de André de Toth
  8. "Al otro lado de la frontera" (1961) de Burt Kennedy
  9. "Los profesionales" (1966) de Richard Brooks
  10. "La última aventura del general Custer" (1966) de Robert Siodmak
  11. "La hora de las pistolas" (1967) de John Sturges
  12. "Grupo salvaje" (1969) de Sam Peckinpah
  13. "En nombre de la ley" (1971) de Michael Winner




domingo, 23 de junio de 2013

EL DÍA DE LOS FORAJIDOS (1959)


Hoy me gustaría recomendar un western casi desconocido, que no figura en ninguna lista de los mejores del genero, sin embargo es uno de los que más me gusta, por su alejamiento de los parámetros clásicos.

Recomiendo verla en versión original, porque el doblaje en castellano es sencillamente horrible. 

Esta película está dirigida por uno de los grandes artesanos del western de serie B, André De Toth, un cineasta infravalorado por la crítica y olvidado por el gran público. Este western es el último de los onces western que dirigió, originales, entretenidos, con poco presupuesto y  con actores de serie B. A resaltar: “La mujer de fuego” (1947) con Joel McCrea, “El honor del capitán Lex” (1952) con Gary Cooper, “Carson City” (1952) con Randolph Scott, El vigilante de la diligencia” (1954) con Randolph Scott y Pacto de honor (1955) con Kirk Douglas. 

André De Toth maneja bien el excelente guión de Philip Yordan, quien adapta una novela de mismo título de Lee E. Wells, escritor especializado en relatos del oeste, estamos ante un relato psicológico ambientado en el salvaje oeste. El film tiene un guión muy completo, con una hábil mezcla de drama, amor, acción, aventura, redención, honor y western. 

La película arranca con el enfrentamiento entre un ganadero (Robert Ryan) y un granjero (Nehemiah Persoff), por la decisión de este último de limitar el terreno de los pastos con alambradas de espino, una temática muy repetida en el cine del oeste. Pero no solo esta es la única razón del conflicto, el verdadero motivo es pasional, ya que Robert Ryan no ha perdonado que la mujer que ama se haya convertido en la esposa de un granjero. Pero todos los conflictos quedaran olvidados, cuando una banda de forajidos liderados por Burl Ives se refugian en el pueblo, tomando a todos sus habitantes como rehenes. Entonces todos deberán limar sus diferencias y mantenerse unidos, para luchar contra un peligro mayor.

Burt Ives lidera una banda de forajidos 

Otro de los ingredientes imprescindibles de esta película, es el uso del paisaje invernal (la  nieve, las montañas, terrenos inhóspitos...), algo que se opone frontalmente con la iconografía típica del género. La primera parte de la película se desarrolla en un pueblo de Wyoming perdido entre las montañas de apenas 20 habitantes, que se encuentra aislado por una tormenta de nieve, donde los inviernos son extremadamente duros y sobrevivir a ellos es una autentica heroicidad. Este paisaje ambienta la película en un marco oscuro, fúnebre, y fantasmagórico. 

Precioso paisaje invernal

La fotografía de Russell Harlan (“Río Bravo”) es maravillosa, ayudada con un precioso blanco y negro del film. Y para recordar un hermoso plano secuencia con una panorámica donde se puede observar todo el valle nevado, y termina en una ventana con la figura de Robert Ryan mirando a través de ella.

Excelente fotografia en blanco y negro de Russell Harlan 

La película cuenta con poderosas y preciosas imágenes durante todo el metraje de la misma, entre ellas la primera vez que vemos a Robert Ryan y a su amada Tina Louise en la tienda de provisiones, no conocemos nada sobre ellos, pero por el juego de miradas, adivinamos que siguen queriéndose. Tina Louise de gran belleza, esta genial como mujer seductora y manipuladora, que se ha casado con el primer hombre que le propuso matrimonio, no con el que más quería.


Robert Ryan y su amada Tina Louise

Una película muy adelantada para su tiempo, Tina Louise no duda en besar apasionadamente a Robert Ryan para evitar que mate a su marido. Y como él, a pesar del amor que siente por ella, la rechaza, porque es un hombre consumido por el odio y la venganza contra quien le arrebato a lo que más quería.

Magnífico duelo interpretativo entre dos grandes secundarios de la historia del cine, Robert Ryan y Burl Ives, un genial cantante de country, que fuera secundario en dos grandes películas que me fascinan de la historia del cine, el western “Horizontes de grandeza” y el drama “La gata sobre el tejado de zinc”.

Robert Ryan y Burl Ives dos grandes secundarios de la historia del cine

Aquí interpretan a dos hombres luchadores, orgullosos, de fuerte personalidad, de palabra y de honor. Burt Ives es un estricto capitán que lidera una banda de forajidos, que han desertado del ejército, después de robar las nóminas de los soldados, y se ocultan en el pueblo hasta que se cure de una herida de bala. A partir de aquí, se establece una extraña relación entre los dos, en un intento de poder controlar a los otros forajidos, auténticos delincuentes con ansias de whisky, mujeres y de matar a todos los habitantes del pueblo.

Otra de las escenas para el recuerdo, el duelo que tiene Robert Ryan con el líder de los granjeros, Ryan ordena a su ayudante que haga girar una botella a lo largo de la barra para que al caer al otro lado sirva como señal para empezar a disparar. Justo antes de caer ésta al suelo, la puerta se abre y entra como un vendaval la banda del capitán, que para el duelo. La sorpresa del espectador es muy grande, porque aparecen de la nada, no teníamos ni idea de quienes son, y que hacen en ese pueblo perdido en las montañas, porque no los habíamos visto todavía en la película.

André de Toth filma numerosos primeros planos, inusuales en el western, dejando ver los sentimientos a través de sus caras de cada uno de los protagonistas. El director también filma una gran pelea sobre la nieve, donde dos esbirros de la banda se pelean a puño limpio contra Robert Ryan, y donde los golpes son tan realistas que hasta nos duele verlos.


Impresionante pelea sobre la nieve


Otra gran escena de la película es la secuencia del baile, las mujeres del pueblo se ven obligadas a bailar con los bandidos, en una escena terrorífica, por el miedo a ser violadas por ellos, un miedo que se transmite al espectador que está viendo la película. En el medio de la tensión interrumpe Burl Ives, y le concede un baile a Tina Louise, a resaltar con el estilo y la caballerosidad con la cual trata a la mujer. Burl Ives interpreta a un villano con palabra y honor, de esos que son recordados una vez que terminamos de ver el film.

La segunda parte de la película es espectacular, Robert Ryan después de reflejarse en el espejo y no gustarle lo que ve en él, guiará a la banda de forajidos a través de las montañas haciendo frente a la nieve, al viento y al frío por una ruta inexistente, hacia una muerte segura, encontrando una motivación, y una manera de redimirse de su vida pasada. Y todo con el consentimiento de Burl Ives, que se sabe con las horas contadas a causa de una herida de bala, el cual prefiere que los tipos que le sirven mueran antes de que hagan daño a nadie del pueblo. El viaje que emprenden saben que no tiene billete de vuelta solamente de ida.


Robert Ryan no le gusta lo que ve en el espejo

Durante el viaje físico y de redención, la ambición por el oro y el frío acabarán con cada uno de los bandidos. Muy bonita la despedida de Ryan de Tina Louise antes de partir, o la mirada de una de las jóvenes del pueblo a través de las ventanas, viendo marchar a uno de los forajidos del cual se ha enamorado perdidamente. 

Las imágenes son de una descomunal belleza, los caballos agotados en un terreno inhóspito, la nieve cubriendo casi las monturas, los caballos moviéndose con dificultad entre la nieve, el frío, y el viento son los enemigos a derrotar. Ryan no recurre a la violencia para librarse de los bandidos, ni siquiera se servirá de su revólver para salir de este infierno victorioso.



 

Robert Ryan en un infierno blanco

André De Toth filma una de las escenas más memorables de la historia del western, después de una terrible tormenta de nieve, y que el último de sus compinches muriera congelado, el último de los bandidos, y el peor ellos, ve montar y marchar a Ryan, por lo que intenta dispararle en su huida, al tener los dedos congelados y entumecidos, no le es posible. La escena hace sentir al espectador todo el dolor tanto el físico, con sus dedos entumecidos, como el moral, ha sido engañado, que junto con su ambición y avaricia, y esa maldita montaña, ha cavado su propia tumba.

La excelente fotografía, y el precioso paisaje nevado donde están rodados íntegramente los exteriores, muestra un gran realismo, con los efectos del frío en la expedición (perdida de movilidad, el agarrotamiento de las extremidades, el entumecimiento de los músculos y el inicio de principios de hipotermia), hasta la fecha muy poco vistos en el cine con tanta crudeza y realismo. 

Un viaje sin retorno

La banda sonora de Alexander Courage, acompaña estupendamente en esta historia perturbadora e inquietante. 

Maravillosos títulos de crédito


La única pega que quizás se le puede poner a la película, es el hecho que con la muerte del último bandido se tenía que acabado, no se entiende esos minutos finales, donde Ryan llega al pueblo donde nadie le espera, como si nada hubiese sucedido.