viernes, 6 de julio de 2012

LAS PANTALLAS DE CINE DE OVIEDO FUNDEN EN NEGRO




Popular Cinema / Gran Cinema / Real Cinema
(1922 – 1975 y 1977-1998)


El Popular Cinema fue el primer cine de la empresa fundada por don Constantino María Fernández Arango, inaugurado el 11 de noviembre de 1922 en la entonces llamada Travesía Calle Covadonga. Una sala poco adecuada que ya acomete la primera reforma en 1932, tras la que cambia su nombre por el de “Gran Cinema” como dice el diario Avance en su edición del 9-12-1932: “Reapertura de un cine. Hoy comenzarán las obras de instalación de un equipo sonoro en el antiguo local del Popular Cinema, propiedad de la misma Empresa que el Principado. Este local será además dotado de cómodas butacas y en él se presentarán tan buenos films como en los más caros salones. Bien venida sea la competencia, si viene sola.”. 

Tras la reforma de 1932, el cine contaba con 200 butacas, ampliadas a 250 en 1954, siendo entonces el sobrino de Constantino, Manuel Fernández Aguirre Arango, responsable de la empresa. El Cinema reabría sus puertas con el estreno de la película Lili, dirigida por Charles Walters e interpretada por Leslie Caron, Mel Ferrer y Zsa Zsa Gabor entre otras grandes estrellas de la época. Además de estas mejoras en el local, al año siguiente, en 1955, el Real Cinema instala por primera vez en Oviedo la última tecnología del momento, el sonido estereofónico. En Octubre de 1975, casi sesenta años después de su apertura, el Cinema cierra sus puertas. 

Cuando era un niño, cuando mis padres me llevaban al cine era sin lugar a dudas un premio y un gran día de fiesta para recordar. Tras décadas colmando de ilusiones a los espectadores, de nada les valió, invertir en el mejor sonido, en las mejores pantallas, en las mejores programaciones y en las mejores butacas, era el principio del fin de las salas clásicas de cine. Por los viejos cines de la ciudad de Oviedo pasaron películas muy buenas. Y en sus butacas mi memoria tiene muy buenos recuerdos, grandes carcajadas, grandes emociones, y sobre todo grandes tardes de entretenimiento. 

Recuerdo como si fuera ayer, cuando disfruté de los últimos grandes westerns rodados en los años 90: “El jinete pálido” (1985) de Clint Eastwood, “Bailando con lobos” (1990) de Kevin Costner, “Sin perdón” (1992), “Geronimo” (1993) de Walter Hill, “Tombstone: la leyenda de Wyatt Earp” (1993) de George Pan Cosmatos, “Wyatt Earp” (1994) de Lawrence Kasdan, y “Open Range” (2003) de Kevin Costner. Todas estas películas las disfrute en pantalla grande, en los cines urbanos de la ciudad de Oviedo. ¿Os acordáis de esa vieja sintonía que escuchábamos antes de comenzar nuestras películas en el cine?, creo que también se ha perdido junto con los cines.




Asturias contaba en la década de los setenta con casi un centenar de salas de cine, a día de hoy son muy pocas las que sobreviven; y las que lo hacen siguen a duras penas con un negocio que poco a poco se va acabando. Las salas urbanas que se encontraban ubicadas en el centro del casco urbano (no siendo necesario para llegar a ellas la utilización de ningún medio de transporte), fueron desapareciendo una a una, imposible de luchar contra las grandes multinacionales, internet, la piratería o la implantación y el auge de los grandes centros comerciales y de sus grandes salas cinematográficas; además de las nuevas tecnologías (3D, salas IMAX). El negocio quedaba en manos de las multinacionales.

En Oviedo, el Cine Fruela; el Real Cinema; el cine Ayala; el Cine Principado o, más recientemente; los Minicines (Salesas); los Brooklyn; y los Clarín, ¿Quién no tiene algún recuerdo memorable en alguno de estos cines? Creo que con la pérdida de los cines de Oviedo se va un trocito de cada ovetense. 

La mayoría de los cines de Oviedo eran de la empresa Fernández Arango, que tuvo varios cines en Oviedo, Gijón, Avilés, Mieres, Langreo e incluso Villaviciosa, sin embargo, en su última época la mayoría de los cines de Oviedo eran de propiedad de la Cadena Clarín, la cual era la única empresa con capital asturiano que seguía activa en un sector como el cinematográfico, en el que la competencia iba más allá de lo que hiciera el cine de al lado.


Los cines Clarín, fueron fundados por Antonio Robles y José María Fernández en 1978, y dieron el pistoletazo de salida a lo que, en tan sólo dos años más, seria la Cadena Clarín. En 1980, la empresa ya contaba, además de con la sala de cine homónima, con los Hollywood de Gijón, los Brooklyn de Oviedo y los Cines Marta y María de Avilés, gestionaba 16 pantallas en Oviedo, Gijón y Avilés. En la capital eran siete salas de proyección con un total de 1750 butacas, con los que se convertía en el primer complejo de multisalas de cine de Asturias.

Cines Clarín de Oviedo

Entrada de los cines Clarín

Otro mítico cine de Oviedo fue el cine Ayala que comenzó su andadura en el año 1955, y echó el cierre en el 2002. Situado en una zona privilegiada, junto a la Plaza América y al Hotel Reconquista, era un clásico del todo, aunque como todos, acabó cerrando. Fue el fin del pan de oro, de las lamparas de araña, de las molduras de escayola fantásticas, de los mármoles de sus escaleras y unas pinturas, casi olvidadas, obra de Paulino Vicente "El Mozo".


 Cadena Clarín de Cine


Proyectores antiguos de los cines de la Cadena Clarín

El cine Ayala es un spa y un gimnasio en la actualidad





Cine Ayala en el año 1955





Cines Brooklyn el día de su cierre (Fotos de Rodrigo Calvo)

Brooklyn, año 1997


Los Clarín y el Ayala son las últimas salas que echaron el cierre en Oviedo, y más atrás quedan, los Minicines, que pasaron su última película en el año 2000; el Real Cinema, que cerró en 1998; el Cine Principado, que proyectó su último filme en 1996; el Filarmónica que dió su último pase antes de convertirse en teatro en 1999; y el cine Aramo que dejó de existir en 1984. Y en la retina de los más nostálgicos están el cine Campoamor, la sala Roxi, el cine Santa Cruz, el Palladium (cine de arte y ensayo), el Fruela y el México. Una verdadera lástima para todos aquellos que amamos el cine, y nos gusta ir al cine, y no a los centros comerciales.


Inauguración de los Cines México

Fachada del antiguo Cine Principado



Cine Principado (1991)

Gran Teatro-Cinema Principado (1928 – 1996)

El nombre del Cine Principado fue elegido por votación popular entre los ovetenses. La empresa promotora del Cine-Teatro, Julio César S.A., decidió lanzar bajo el slogan de "Un Cine para Oviedo debe llevar el nombre que Oviedo quiera" una campaña en la ciudad. Repartirían boletos en numerosos espacios públicos como cafés, teatros, paseos, etc. Se cubrían con el nombre propuesto para seleccionar los más repetidos y entre ellos, mediante votación libre en las oficinas de la propia empresa, el de Cine Principado fue el que obtuvo más respaldo y para él fue el honor de figurar como nombre del coliseo.

Cines Brooklyn por dentro

Homenaje a los recién cerrados cines Brooklyn


“Cine, cine, cine, más cine por favor, que todo en la vida es cine y los sueños, cine son”


La chica de los cines Brooklyn - Alfredo González



La chica de los Brooklyn me sonríe

clavando la mirada en el cristal

se me descomponen los motivos

para seguir dejando de soñar.

Debajo del jersey azul marino

se vuelve fotograma la ciudad

olvido la hipoteca y los horarios

pierde sentido el verbo claudicar.

Películas con rayas, un solo espectador

acércate a mi lado y ven a acomodarme el corazón.

Tócamela otra vez, no tengas miedo

guíñale un ojo a la furtividad,

lléname el wonderbra de palomitas,

que cumpla su función la oscuridad.

Aunque mañana lloren las butacas.

no escapes hacia el centro comercial

acuérdate de mí cuando esto acabe,

que un cierre no es lo mismo que un final.


El cine Filarmónica, es la única excepción de los cines urbanos, ahora se pueden ver las películas que más nos gustan del cine clásico en pantalla grande, en ciclos que organiza el ayuntamiento de Oviedo junto con la Filmoteca de Asturias.

Cine Filarmónica (El último cine urbano de Oviedo)


Se pueden disfrutar de ciclos de cine clásico, de todas las películas que más nos gustan de la historia del cine.

 Ciclos de cine clásico en el cine Filarmónica

  El interior del cine Filarmónica es un teatro hermoso de estilo clásico.


Interior del cine Filarmónica

Otro de los cines de los que me gustaría hablar, es el desaparecido Cine Aramo, de la que la escritora Julia Ibarra tienen este bonito recuerdo, el cual reproduzco íntegramente: 

"Cine Aramo. A la salida de la sesión de la siete y media de la tarde, el primer contacto con la realidad a la que necesariamente había que regresar era el reloj de la RENFE, marcando las diez menos cuarto. Cine Aramo, construido y decorado como otras salas de la época con afán de solemnidad. Maderas nobles, lámparas que pretendían cierta fastuosidad, mármoles que propendían al lujo. Se buscaba revestir un escenario de sueños y de ensueños de una imprescindible suntuosidad, con independencia de que el resultado estético nos llenase más o menos.

Sábana por donde desfilaron griegos y romanos, Leonidas y Espartaco. Por donde se proyectaron muchos duelos inolvidables. Galopaban los caballos. Gary Cooper, con permiso de Pilar Miró, transitó más de una vez por aquel séptimo cielo que decidía posarse durante unas dos horas en la compartida sábana. Mares insultantemente azules Historias del cine negro. Y los besos, en los que el cine, como más de uno dijo, marca un antes y un después. También, cómo no, dramones y cursiladas. También, cómo no, españoladas infames en dos fases, landismo pueblerino y poslandismo pretencioso. También, cómo no, americanadas pueriles e insulsas. También, cómo no, el consabido NODO, impuesto obligatorio previo a la película.

Cine Aramo. Se llevan sus butacas, camino de la destrucción, momentos inolvidables, segundos y minutos eternos. Estrenos en la pantalla y en la sala. Estrenos amorosos también en la propia butaca. Escarceos de tantas historias sentimentales.

Años llevaban, en efecto, vacías sus butacas. Oscurecidas y sin la presencia humana. Arrancadas de cuajo del lugar al que estuvieron adheridas, camino de su final. Muchos serán los que dediquen algunos instantes al recuerdo de aquellas butacas que en más de una ocasión les sirvieron para contemplar los sueños proyectados sobre la imborrable sábana blanca, donde en más de una ocasión acaso soñaron y amaron con independencia de lo que acontecía en la pantalla.

Lo que se echa de menos de cines como el Aramo es que son irrepetibles. “La voluntad de estilo” con que fueron concebidos y construidos ya no es viable, ya no es funcional ni rentable. Ahora, como no podría ser de otro modo, las salas de cine son bien distinta cosa. En cualquier caso, somos muchos los que consideramos más que merecido testimoniar nuestro recuerdo a esas butacas que nos sirvieron a veces para ver sueños, a veces para vivirlos, a veces para hacerlos realidad."


 Fachada del extinto cine Aramo 




Antiguo Cine Aramo 


Interior del cine Aramo

 Vieja entrada del cine Aramo

Algunas fotos más de cines desaparecidos de la ciudad de Oviedo.
CINE SALÓN TORENO: Hasta hace muy poco, desconocía su existencia. Hubo dos locales con el nombre de Cine Toreno. El primero estuvo en la calle del mismo nombre y después de la guerra civil desapareció y el segundo local estuvo en la calle 9 de Mayo que anteriormente se había llamado Cine Maria Isabel.

 



Salón Toreno (1923 – 1946 y 1963 – 1977)

En abril de 1922, Marino Magdaleno del Barrio, propietario del comercio de tejidos “El Escudo” en la calle Uría de Oviedo y en la calle Moros de Gijón, presenta un expediente sobre construcción de un cinematógrafo en la calle de Toreno, esquina a la de Pidal, con informe del Arquitecto municipal, don Francisco Casariego. El 17 de junio de 1923 abre sus puertas el Salón Toreno.

CINE SANTA CRUZ: Estuvo en la calle del mismo nombre junto al parque San Francisco, el local está ahora vacío desde hace unos cuantos años.






CINE FRUELA: Situado en un pasaje en la calle Palacio Valdés.



Cine Fandiño (1908 – 19??)

El primer cine del cual se tiene recuerdo en la ciudad de Oviedo. Cinematógrafo del empresario ovetense Juan Antonio Fandiño Pérez. Donde está el monumento a Tartiere había un cine de barraca, llamado primero Pabellón Varietés y luego Cine Fandiño.

 Una instalación de madera levantada en 1908 según proyecto del arquitecto municipal La Guardia, de grandes dimensiones y cumpliendo estrictas normas de seguridad para evitar que se repitiera lo sucedido en La Escandalera dos años antes, cuando ardieron tres cinematógrafos ambulantes instalados durante San Mateo. 

El Cine Fandiño atrajo a la burguesía ovetense gracias a una acertada combinación de cultura, películas y varietés, una burguesía que no veía hasta entonces con buenos ojos ese nuevo invento de los cinematógrafos por el peligro de incendio, los daños oculares que causaba y el riesgo para la moral que tenían las luces apagadas bajo cuyo amparo se desataban pasiones desbocadas. 

 El Fandiño supuso la transición definitiva desde los primeros precarios barracones de madera instalados en épocas de ferias, a los cines sólidos y estables que en un buen número tuvo Oviedo durante el siglo XX. El espectáculo cinematógrafo, de gran aceptación, deja de ser presentado sólo en la época de festejos para permanecer activo durante todo el año por lo que sus promotores pasan a ubicarse en locales de forma permanente. 




CARTELERA DE LOS CINES DE OVIEDO EN LOS AÑOS 80:

Cartelera de los cines de Oviedo en los años 80

Como veía la prensa local el último día de los Minicines y el Real Cinema.

Los cines urbanos fueron cerrando poco a poco en las ciudades 


Entradas de los cines de Oviedo

Agradecer fervientemente las excelentes páginas de Facebook: TOviedo y Negocios Carbayones por las excelentes fotografías y la información suministrada para el desarrollo de esta entrada dedicada a los cines de Oviedo. 

viernes, 29 de junio de 2012

EL GRAN McLINTOCK (1963)



No estará en ninguna lista de los mejores western de la historia, Andrew V. McLaglen no era el mejor director posible, pero creció a la sombra de su padre Victor McLaglen, y quizás aprendió algo de verle actuar en las películas del maestro John Ford. Así que además de este simpático western, dirigió los entretenidos western: “Los últimos hombres duros”(1976), “La soga de la horca”(1973), “Asalto al último tren”(1971), “Cerco de fuego”(1971), “Chisum”(1970), “Los indestructibles”(1969), “Bandolero”(1968), “Camino de Oregon”(1967), “Desafío en el rancho”(1967), “Una dama entre vaqueros”(1966) y “El valle de la violencia”(1965).

George Washington McLintock, es un respetado y querido ciudadano de un pueblo que lleva su nombre,  es un rudo terrateniente al que todo le ha salido bien en la vida excepto el matrimonio, ya que su bella esposa no aguantaba la vida del rancho y el estilo de vida de su marido, una mujer de fuerte temperamento encarnada por Maureen O´Hara. Los problemas surgen cuando su mujer decide volver a su casa, para ver quién se queda con la custodia de la hija.

Las risas en este western están garantizadas 

Con esta película se abrió un género nuevo en el western, denominado “western familiar”. Además tiene todo lo que nos gusta en el western, peleas, ganado, indios, ranchos,  salones, pero sobre todo McLintock es John Wayne y Maureen O´Hara en estado puro.

Excelentes secundarios: Yvonne De CarloPatrick Wayne(el hijo de Wayne), Stefanie Powers,  Chill Wills,  Edgar Buchanan y Bruce Cabot.

Los que esperen encontrar al John Wayne más duro no les gustará, aunque McLaglen supo sacarle su lado más humorístico. Un western con toques de humor, que cuenta con algunas de las escenas más cómicas de la historia del western, Wayne y De Carlo tratando de subir las escaleras de la casa totalmente borrachos, Wayne persiguiendo a su esposa por todo el pueblo en paños menores, y la enorme pelea entre el barro.

En América esta película es todo un icono, tuvo un presupuesto de $2 millones y generó por venta de taquillas la cantidad de $14,5 millones en EEUU solamente, más $7,2 millones por la venta de alquiler en los videoclubes, pero en Europa fue un rotundo fracaso.


Este western está claramente inspirado en el cine de John Ford, con citas clarísimas de diversos films del maestro, la película recibió dos premios Laurel, uno como mejor drama de acción y otro a John Wayne como mejor actor principal

Lo que más me gusta de esta película es la química que desprenden John Wayne y la para mí siempre será su mujer en el cine Maureen O'Hara, y sirve de homenaje a esta pareja que nos emocionó con “Rio Grande” (1950), “El hombre tranquilo” (1952), “Escrito bajo el sol” (1957), “McLintock” (1963) y “El gran Jack” (1971). Reflejaron como nadie la “guerra de sexos” en el western, se enfadan, se pelean, pero sobre todo se quieren y se respetan. En 1939, Maureen O'Hara conoció a John Wayne en los círculos irlandeses de Hollywood, una anécdota cuenta que O'Hara tuvo que llevar del brazo a un embriagado Wayne a su casa, iniciándose una amistad entrañable entre ambos artistas que duraría hasta el resto de la vida de Wayne, siempre tuvo a Wayne en su más alta estima al actor, ella opinó:



“Wayne fue realmente un verdadero hombre...denme un hombre como Wayne”
“He tenido el privilegio de conocer a tres grandes hombres en mi vida: A mi padre, a John Wayne y a Charles Blair”


Sus peleas y su amor figuran en los anales del cine para siempre, y en la memoria de todo cinéfilo. 
Wayne y Maureen O´Hara en una de sus escenas más famosas 

miércoles, 6 de junio de 2012

SELLO CINÉFILO (JOHN FORD)


Sello de John Ford (Great Film Directors)

Si eres una de esas personas románticas que no han abandonado la bonita costumbre de utilizar el correo postal para enviar cartas a tus seres queridos y, además, admiras a los grandes directores del Hollywood clásico, es probable que te guste la nueva colección de Great Film Directors del Servicio Postal de Estados Unidos.

Uno de los protagonistas de esta colección es el legendario director John Ford, junto con su retrato al lado una de las imágenes de sus western más míticos, “Centauros del desierto” con su inseparable amigo John Wayne.

“Me llamo John Ford y hago películas del oeste”. John Ford
"Coge todo lo que hayas oído decir en tu vida... multiplícalo por cien, y seguirás sin tener una idea de John Ford". James Stewart

La imagen del sello es de el final de “Centauros del desierto”. Ethan (John Wayne)  no acepta la nueva sociedad integrada y mestiza. Vuelve con su sobrina en brazos pero no se quedará en una sociedad en la que no tiene sitio por eso se aleja. Todos entran en la casa menos Ethan, que se marcha y al que le cierran la puerta de la casa. Pura magia. 

Imagen final de "Centauros del desierto"




Para aquellos que sigan mandado cartas, ahora podrán darle un toque cinéfilo.  
Cartas con  un toque cinéfilo 

Si quieres comprar sellos de los grandes directores de cine clásico, como hice yo, acude a la siguiente página: