jueves, 11 de abril de 2013

SARA MONTIEL (1928-2013)

"Estrellísima por encima de todo"

Sara Montiel fue la gran estrella, la que hizo que se nos conociera en el mundo entero, en un momento en el que España no atravesaba su mayor esplendor. 

La actriz Sara Montiel falleció a los 85 años en su casa en el madrileño barrio de Salamanca. La intérprete, nacida en 1928 en Campo de Criptana (Ciudad Real), un pueblo humilde reconocido por sus molinos de viento, uno de los cuales lleva su nombre. Al estallar la Guerra Civil, se fue con su familia a Orihuela (Alicante), y ahí la futura estrella comenzó a estudiar en un colegio de monjas, donde le enseñaron a cantar. María Antonia Abad Fernández (que era su verdadero nombre) tenía 16 años cuando en la Semana Santa de 1941 cantó una saeta que escuchó el periodista José Ángel Ezcurra, fundador de la revista “Triunfo”, y quiso conocerla. 

Se presento a un concurso de canto donde interpretó “La morena de mi copla” y ganó. Luego la llevaron a Barcelona para hacer unas pruebas de cine, y debutó, no sin ciertas reticencias, con “Empezó en boda”, al lado de Fernando Fernán-Gómez. “Fue el primero que me besó. Yo tenía 16 años y no sabía. Y me explicó cómo se hacían las películas. Yo creía que se hacían como se ven: del principio al final”. 

Cambió su nombre, por el de su bisabuela Sara, un nombre que le agradaba. Así nació Sara Montiel. Quizás no fue, efectivamente, la más bella, pero si la más fascinante. Sara Montiel aportó al cine español de los años sesenta una sensualidad y erotismo desconocida en las pantallas hispanas. Un hermoso cuerpo, la mirada insinuante, un busto provocador, unido al personaje de mujer libre en el amor que la hizo famosa, despertaron en el público una pasión que la convertiría en la máxima estrella de esa época. Pero su carrera no fue siempre un camino de rosas. En su vida, realidad y ficción se confunden con frecuencia y es difícil establecer dónde acaba una y empieza la otra. 



Llegaron más películas. En “Locura de amor”, donde hizo de mala de la función. Como ella comentaba por aquella época: “Pero ahí el público comenzó a notar que en realidad yo estaba buenísima”. 

Sentía, con todo, que su carrera de actriz no despegaba. Un día, el dramaturgo Miguel Mihura, la contrató para hacer “Furia roja” en México. Sara Montiel de Miguel Mihura dijo: “Mi primer amor, el hombre que me hizo mujer y al que volvía loco en la cama y dejaba como un trapo”. 

En México aprendió a leer y a escribir, ya que hasta entonces, para interpretar sus primeros papeles en el cine tenía que aprenderse de memoria los textos que le iban leyendo. En México, intervino como protagonista en una docena de películas de éxito, a destacar “Cárcel de mujeres” (1951) donde por cierto compartió planos con otra mexicana que triunfo en Hollywood Katy Jurado, y “Piel canela” (1953), en las que aparecía tan guapa que fue reclamada por Hollywood. 

“¡Ay, qué país México! Una industria cinematográfica muy profesional, en plena época de oro. ¡Y la gente se podía divorciar! Una realidad que contrastaba con la España cutre que teníamos. Al instante me hice famosa. Cómo no, si me pusieron al lado de Pedro Infante. Hice tres películas con él. Y me hice mexicana, claro. Todavía tengo mi carta de nacionalidad en la caja fuerte. Cuando me casé con Tony Mann, en Los Ángeles, me casé con mi otro pasaporte, el mexicano”. 

Mucho antes de que en Hollywood pudieran desembarcar actores y actrices españoles fue ella, quien exportó el talento cinematográfico español convirtiéndose en mito sexual e icono del cuplé. Su origen humilde no impidió que fuese la primera estrella española que conquistar las Américas. 

Debutó en Hollywood con un gran western “Veracruz” (1954) junto a dos grandes actores del western: Gary Cooper y Burt Lancaster. Como curiosidad fue tal el revuelo que provocó Sara Montiel en la película, que cambiaron el orden de aparición, y aunque la protagonista era Denise Darcel Saritísima aparecía antes en los títulos de crédito. Esta película lanzó a la joven actriz española como nueva estrella en Hollywood. De hecho, las letras de crédito que abren la película dicen: “introducing Sarita Montiel” (presentando a Sarita Montiel). Sara gana protagonismo a medida que la película avanza, y en la escena final Sara se reencuentra con Gary Cooper. Como anécdota curiosa, se dice que vivieron un romance durante el rodaje. 


Pero fuera como fuese, en Hollywood intervino igualmente en “Yuma” (1957) otra gran western del gran Samuel Fuller, que le brindó a Sara Montiel la oportunidad de interpretar a la india “Mocasín Amarillo”, y convertirse en el mito erótico de toda una generación de españoles. Y por último intervendría en “Dos pasiones y un amor” (1956), en la que intimaría con el director, Anthony Mann, con quien finalmente contrajo matrimonio. 



Sara Montiel como la india “Mocasín Amarillo”

De su matrimonio con Anthony Mann, le llevó a codearse y verla aparecer con multitud de estrellas del Hollywood clásico.




Sara Montiel con Alfred Hitchcock, Elitabeth Taylor , Gary Cooper  y James Dean 

En 1957, con el estreno de “El último cuplé” le llegó el éxito. A partir de entonces comenzó a protagonizar una cadena de melodramas musicales. Y puso su tarifa: “Un millón de dólares por película”. Ella misma elegía las canciones que iba a interpretar. También el vestuario, para que estuviera a juego con la escenografía. Y hasta el horario de trabajo. Con esta película saltó a la fama internacional al protagonizar la película más taquillera de la historia del cine español durante muchos años. Esta película fue una modesta película española, que su productor y director Juan de Orduña tuvo que malvender para concluir el rodaje. Contra toda todo pronóstico, el éxito del film fue clamoroso. Más de un año se mantuvo en cartel, circulando luego por múltiples países de Europa y América, afianzando con ello la presencia de una nueva Sara Montiel, descubierta como sex-symbol y también como cantante. 


El último cuplé

Sara Montiel además interpretó canciones de resonancias inolvidables tales como “Fumando espero” o “Bésame mucho”, ya que  también fue una de las más cotizadas actrices en el terreno de las variedades. 

En total, Sara Montiel publicó como cantante una treintena de discos y participó en cerca de 60 películas, muchas de ellas internacionales junto a los galanes del momento: Burt Lancaster, Joan Fontaine, Mario Lanza, Vincent Price y Charles Bronson. Firmó contratos millonarios para Warner Bross y United Artists y trabajó con los directores más reputados, por ejemplo, Anthony Mann. Del gran escritor Ernest Hemingway aprendió una afición que la identificaría para siempre: fumar puros habanos. 

Pero su vida amorosa fue bastante azarosa. Tras separarse de Mann en 1960 se casó con el productor José Vicente Ramírez Olalla y luego con el empresario Pepe Tous con quien adoptó dos hijos: Thais y Zeus. En su etapa más madura se volvió a casar con Tony Hernández, un cubano de entonces 39 años, declarado admirador de la artista y de dudosa reputación, de quien se separó en 2003. 

Se olvidó de Hollywood, porque como ella decía: “Porque me negué a volver a madrugar. En México y Estados Unidos tenía que levantarme a las cinco y media o seis de la mañana. ¡Nunca más!”. 

Los éxitos se sucedieron imparables: “La violetera” (1958), “Carmen la de Ronda” (1959), “Pecado de amor” (1961), “La reina del Chantecler” (1962). A medida que tenía más éxito imponía  su criterio en los rodajes, y se hizo, cada vez más difícil dirigirla. 



                                                                        La violetera

Las anécdotas que se cuentan de la Montiel son infinitas, muchas de ellas disparatadas, como algunas que ella misma escribió en sus diversas autobiografías. La más ridícula era que James Dean se mató en el coche tras una frenética tarde de amor con ella. Otra fue que tuvo un idilio con el científico asturiano Serero Ochoa, o que Marlon Brando iba a desayunar huevos a su casa de EE.UU. 

Después de la película “Cinco almohadas para una noche” (1974), de Pedro Lazaga fue un rotundo fracaso, y el mito de Sara Montiel en el cine desapareció con ella, con lo que decidió dejar el cine en 1974. 

La vida de Sara Montiel se fue alejando paulatinamente de la escena hasta llegar a ser más popular en la prensa rosa por algunos de sus romances y por sus excesos que por sus películas. Joyas, viajes, operaciones estéticas y excesos que formaban parte de una vida recargada que ostentaba glamour y que la acompañó hasta el final de sus días. 

Comenzó a hacer sus pinitos en el teatro, haciéndose acompañar de otras grandes de la canción, pero su estrella no levantó el vuelo. Puede que no supiera aprovechar las oportunidades que le llegaron a continuación. El caso es que en los últimos años sólo se hablaba de la Montiel por sus extraños romances, pálido reflejo de los que había presumido. Pero haciendo balance de su vida ella se sentía satisfecha al recordar la pobreza en que había vivido, su ilusión por ser “alguien en la vida”, algo imposible de imaginar entonces, y ahora, resumía, “todo es como sueño: lo inalcanzable, alcanzado, como en un cuento de hadas”. 

"Nací de pie, pero nací y aunque no hubiera hecho “El último cuplé” habría llegado arriba por un lado u otro", dijo en una ocasión, aunque ya más seria, reconoció que en su entorno rural se hizo una promesa: "Me juré no tener ningún amo, ser pájaro libre y lo he cumplido".

Fue tan importante Sara Montiel en España, que su funeral fue como si fuera la de un Jefe de Estado, paseando su fetro por todas las calles del centro de su Madrid del alma.


Cortejo fúnebre de Sara Montiel  por las calles de Madrid 

Los westerns en los que participó:
  1. Veracruz (1954) de Robert Aldrich.
  2. Yuma (1957) de Samuel Fuller. 

miércoles, 20 de marzo de 2013

LOS SIETE MAGNÍFICOS (1960)


John Sturges trasladó la película de Akira Kurosawa “Los siete samuráis” al mundo del western. Aunque solo haya servido para que una sola persona se interesase por la filmografía del gran director japonés Kurosawa, la película ya está suficientemente justificada. Otro de los directores que trasladó el mundo de Kurosawa al western, fue Sergio Leone en el principio de su trilogía “Por un puñado de dólares”, que era un remake de “Yojimbo”. Quizás fue más fácil trasladar el mundo de los samuráis al salvaje oeste, porque el samurái tiene el mismo código que el sheriff, el código del honor, la lealtad, la valentía, la palabra y la profesionalidad. 

A pesar de que el film de Kurosawa es una de las grandes obras maestras del séptimo arte nos encontramos ante uno de los mejores remakes jamás realizados. 

Los siete samuráis de Akira Kurosawa

El cineasta japonés Akira Kurosawa sentía verdadera devoción por el western. El mismo Kurosawa declaró sentirse muy emocionado y orgulloso de que en Hollywood hiciesen una versión de un film suyo, el cual era una carta de amor al género que tanto le cautivaba. Tanto fue así, que impactado por la película de Sturges, le regaló a este una espada de samurái en señal de agradecimiento. 

Los siete magníficos fue un enorme éxito en Japón 

A pesar de ser hoy en día un autentico clásico del western, tuvo muy poco éxito en taquilla, sólo fue la 39ª con mayor recaudación del año en USA en el año 1960. Se hizo mundialmente famosa sobre todo por su popular banda sonora y por su conocido reparto, y con el paso de los años se convirtió en un título clave del western de los años sesenta, dando lugar a varias secuelas e incluso una serie de televisión de gran éxito. 

El regreso de los siete magníficos (1966) de Burt Kennedy, en la que solo repetía Yul Brynner, que volvía a interpretar el personaje de Chris Adams. Intervinieron, entre otros, Fernando Rey y Elisa Montés. 

El regreso de los siete magníficos

La furia de los siete magníficos (1969) de Paul Wendkos, en esta película no repite ningún actor de las anteriores, aunque vuelve a aparecer el personaje de Chris Adams, que esta vez, es interpretado por George Kennedy. 
La furia de los siete magníficos 

El desafío de los siete magníficos (1972) de George McCowan, esta película tiene la particularidad que ya no era un western sino un spaguetti-western, tanto por su estilo, como su producción, como por su protagonista Lee Van Cleef, que es quien interpreta a Chris Adams en esta ocasión. 

El desafío de los siete magníficos

Los siete magníficos. La serie (1998-2000): En esta ocasión los siete magníficos son reunidos por el juez Oren Travis, interpretado por Robert Vaughn, actor de la película original. A través de 23 episodios de una hora los magníficos van deshaciendo entuertos y persiguiendo a los malvados. 

Los siete magníficos. Serie de TV

Fue tal el éxito de esta película, que se rodó una versión de la misma en el espacio. En la horrible "Los siete magníficos del espacio". 

Los siete magníficos del espacio 

Clásico entre los clásicos. Más entretenida que magistral, y una de esas películas que han disfrutado generaciones enteras desde su estreno. Una de esas obras, que sin ser maestras, se disfruta una y otra vez en cada nuevo visionado. Un western que gusta a todas las edades y a todo tipo de personas. Y se logró sacando el máximo provecho de sus principales armas: un reparto espectacular totalmente entregado, una música épica y un director que sabía lo que hacía. 

La idea de realizar esta película se le ocurrió a su principal protagonista, Yul Brynner, quien convenció al productor Walter Mirish de que había que hacer un remake de ‘Los siete samuráis’, y el olfato de Brynner, que por aquel entonces era una gran estrella, acertó de lleno, probablemente más que en cualquier otra ocasión, dado el enorme éxito a todos los niveles de la película. 


Clásico entre los clásicos

Los humildes habitantes de un pueblo mexicano, que viven modestamente de la agricultura, se hallan a merced de una despiadada banda de forajidos comandados por Eli Wallach (“El feo” de “El bueno, el feo y el malo” de Sergio Leone), que constantemente les exigen un pago por sus cosechas. Como ellos no saben defenderse, deciden contratar los servicios de siete pistoleros, siete implacables mercenarios cada uno con una habilidad especial en el manejo de las armas. 

Muy buenos los diálogos:

“Steve McQueen: ¿Adonde se dirige usted?

Yul Brynner: Al norte. ¿Y usted?

Steve McQueen: A la deriva”.

“Lo nuestro no son las palabras, lo nuestro es el plomo”.

"He trabajado para hombres que me daban mucho... pero jamás he trabajado para alguien que me lo diera todo".


Uno de los grandes aciertos de la película fue el excelente reparto de la misma, un reparto de campanillas, como decía el título siete magníficos actores: Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, James Coburn, Horst Buchholz, Robert Vaughn, y Brad Dexter. 


Chris Adams (Yul Brynner): El jefe de los siete, siempre decidido a todo. 


Vin (Steve McQueen): Su amigo y ayudante. 


Bernardo O´Reilly (Charles Bronson): Un hombre fuerte y sentimental querido por los niños. 



Britt (James Coburn): Alias "largo", hábil tanto con cuchillo como con la pistola. 



Lee (Robert Vaughn): Un hombre sensible al igual que extraño, al que pocas veces se le ve utilizar arma alguna, según él, no debe nada a nadie excepto a sí mismo. 



Harry Luck (Brad Dexter): Un hombre no muy hábil con el revólver, que acaba demostrando que tiene un corazón valeroso cuando se trata de ayudar a un amigo. 



Chico (Horst Buchholz): Un joven que no acepta un no por respuesta. 


La melodía principal de la banda sonora, compuesta por Elmer Bernstein, ha sido uno de los distintivos de la película y una de sus grandes bazas, y fue imitada en un gran número de westerns posteriores. Es considerada un clásico del género western. Elmer Bernstein, sustituyó al inicialmente previsto Dimitri Tiomkin. La melodía central de “Los siete magníficos” se hizo enormemente popular e incluso llegó a utilizarse como música de una importante marca de cigarrillos. No conozco a nadie que no la sepa tararear y que al mismo tiempo no la disfrute por todo lo alto con el visionado del film. Nominada al Oscar a la mejor banda sonora del año 1960. 


Anuncio de Malboro con la música de "Los 7 magníficos"


Una inmortal banda sonora de Elmer Bernstein

Hay tres espectaculares secuencias en la película, los títulos de crédito donde vemos avanzar hacia al pueblo mexicano a la banda de malhechores de Eli Wallach debajo de los acordes del inolvidable tema de Elmer Bernstein.


Los siete magníficos intro 


Los siete magníficos  en el set de rodaje 


Robert Vaughn y Steve McQueen en un descanso del rodaje 

La segunda, un carromato fúnebre que transporta un negro muerto, comandado por Yul Brynner, Steve McQueen, avanza cuesta arriba por un pueblo, donde los habitantes nunca dejaran que llegue hasta el cementerio del pueblo. 

Y la tercera, el espectacular tiroteo final de la película, donde nuestros héroes se enfrentan a un número superior de pistolas. Muy grandes las escenas de acción de la película, marca de la casa de John Sturges.


Los siete magníficos en acción 

Bonita fotografía en color Deluxe y en Panavisión, rodada en escenarios naturales de Morelos (México).

Son muchos los críticos que consideran que con él comienza el western crepuscular, tras la etapa del western clásico (1930-60), al tratar temas tan relevantes como los del deber, el honor, la amistad, el compañerismo, el compromiso, el idealismo, etc. 

Al igual que ocurría con otro de los westerns comentando en el blog, los siete magníficos son unos pistoleros a sueldo, que venden sus armas al mejor postor, hasta que encuentran una causa perdida por la que luchar y pelear. Los últimos héroes románticos. Como curiosidad decir que es la segunda película más programada en la historia de la televisión americana.

Steve McQueen y Yul Brynner no tuvieron buena relación durante el rodaje 

domingo, 10 de marzo de 2013

CHARLES BRONSON (1921-2003)



Actor de rostro impasible, de rocosa presencia física, fue uno de los duros más legendarios de la historia del cine. Siempre interpretaba papeles de "hombre rudo". En la mayoría de sus actuaciones interpretaba a detectives policíacos, justicieros, pistoleros, vigilantes, boxeadores y matones de la mafia. 

Nació en Pensilvania en 1921, y su verdadero nombre era Charles Dennis Buchinski. Bronson era descendiente de una numerosa familia (15 hermanos) de origen lituano, su padre fue minero. 

Se incorporo al ejército estadounidense para intervenir en la II Guerra Mundial como tripulante de bombarderos. Mientras estaba en el conflicto bélico, tomó clases nocturnas de interpretación en el conservatorio de Arte Dramático Pasadena Playhouse, comenzando a trabajar pintando decorados para representaciones teatrales. Con posterioridad dio el salto a la interpretación. 

Sus rasgos secos y su particular voz le permitieron en la década de los 50, conseguir numerosos papeles secundarios como hombre duro, a finales de los años 60, ya era un clásico secundario en títulos de gran envergadura. 

En la década de los 50, apareció en grandes películas como secundario como: “El poder invisible” (1951), “El caso O´Hara” (1951), “Los crímenes del museo de cera” (1953). A partir del año 1954 adoptó finalmente el nombre de Charles Bronson, y su figura  fue creciendo gracias a los westerns: “Apache” (1954), “Veracruz” (1954), "El vigilante de la diligencia"(1954), “Tambores de guerra” (1954), “Jubal” (1956), y “Yuma” (1957). 


Si en los años 50 supusieron su consolidación en Hollywood, la década de los 60 le proporcionó un estrellato merecido con las joyas bélicas: “La gran evasión” (1963) de John Sturges y “Doce del Patíbulo” (1967) de Robert Aldrich.  A parte del clásico del oeste “Los siete magníficos” (1960) también con John Sturges. Como curiosidad, Charles Bronson siempre tenía la bula de los guionistas y nunca lo mataban en sus películas, era de los pocos que sobrevivía a la misión de “El doce del patíbulo”, uno de los pocos que se encapaba del campo de concentración de “La gran evasión” y era uno de los pocos que sobrevivía en “Los siete magníficos”. 


Charles Bronson durante la fuga en "La gran evasión"

Fue uno de los condenados de "El doce del patíbulo"

Charles Bronson fue uno de "Los siete magníficos"


En 1968 sigue los pasos de Clint Eastwood y emigra a Europa para protagonizar un nuevo género cinematográfico el spaguetti-western con la películas: “Los cañones de San Sebastián” (1968) de Henri Verneuil, “Sol rojo” (1971) de Terence Young, “Caballos salvajes”(1973) de John Sturges, y la película más legendaria de Sergio Leone y del spaguetti-western, “Hasta que llegó su hora” (1968), al lado de Henry Fonda y Claudia Cardinale interpretando el legendario personaje “Armónica”. Pero el western que más marcaría su carrera en estos momentos sería “Chato el apache” (1971), no tanto por la película en sí sino porque comienza su colaboración con el director Michael Winner, que será fructífera en los siguientes años.


Legendario el personaje que toca la Armónica en "Hasta que llego su hora"



Charles Bronson y el director Michael Winner 

'Hasta que llegó su hora': "¿Un caballo para ti? Parece ser que hay un caballo de menos. Yo diría que sobran dos" 




Chato el Apache 


Volvió a Hollywood convertido en una estrella y rodó una impresionante lista de películas en los años 70 y 80, casi siempre en interpretando a gánsteres, asesinos a sueldo o vengadores justicieros. Pronto se convirtió en uno de los actores mejor pagados y populares de Hollywood. 


En el mismo año 1972 rodará un exitoso thriller: “Fríamente, sin motivos personales”, también con Michael Winner, la que sería una de sus películas más recordadas. Pero las películas que más fama iban a dar al tándem Winner-Bronson serían las del “El justiciero de la ciudad” ("Death wish"), saga de películas en que Bronson interpretaría al arquitecto Paul Kersey, un honrado hombre de familia al que un grupo de delincuentes arruina su vida. Ante el abandono de las autoridades, Kersey acaba tomándose la justicia por su mano, que comenzaría en 1974 con el “Justiciero de la ciudad”, personaje repetiría hasta en cinco ocasiones, la última en 1994 en “El Rostro de la muerte”, por Allan A. Goldsmith. Estas películas estuvieron rodeadas de una cierta polémica debido a su violencia explícita y su concepción política. Bronson siempre defendió sus encarnaciones, ya que consideraba que el ciudadano estaba indefenso frente a la inacción de las autoridades contra el crimen. 




Saga Death Wish 

“Quiero limpiar la escoria de las calles, si la policía no puede...yo lo haré. Porque yo soy la justicia". 

Charles Bronson fue el primer héroe de acción 

La tercera entrega, es bajo mi punto de vista la parte más bizarra, divertida y entretenida de la saga. Donde Paul Kersey organiza una guerra contra las bandas callejeras, usando todo un arsenal, y trampas elaboradas. Con un final apoteósico, el de una batalla definitiva contra todos los miembros de la banda del barrio, asaltando su casa. 

Charles Bronson siempre fue un hombre de acción 


Pese a su éxito, estas cintas no añadían nada a la filmografía del actor, que hizo sus mejores actuaciones de los años 1970 en títulos como “Nevada express” (1975) de Tom Gries, “El luchador” (1975) de Walter Hill, “Sucedió entre las 12 y las 3 “ (1976) de Allan D. Goldstein, todas junto a su esposa en la vida real y recurrente pareja en el cine, Jill Ireland; además “El temerario Ives” (1976) de J. Lee Thompson, “Teléfono” (1977) de Don Siegel, “Los secretos de la Cosa Nostra” (1972) de Terence Young, que fue una respuesta italiana a la película americana “El Padrino”.
 
Pero para mí sus dos mejores películas, o por lo menos las que más me gustan son: “Caza Salvaje” (1981) de Peter R. Hunt, un film espectacular de aventuras, donde Charles Bronson es un trampero que vive en la montañas de Canadá  y es acusado injustamente de asesinato, es la historia de una cacería por parte de la Policía Montada del Canadá  comandada por el gran Lee Marvin. Y la otra “Mr. Majestyk” (1974) de Richard Fleischer, una gran película de acción con un veterano de la guerra de Vietnam, que lucha por llevar una vida digna para sacar adelante su granja, contra la mafia y la corrupción policial. Muy entretenidas y divertidas. 


Conoció Jill Ireland en el rodaje de "Villa Cabalga" (1968). Ambos se enamoraron y se casaron en 1969. Posteriormente coincidieron en un buen número de títulos (Hasta en 15 películas coincidieron juntos). Estuvieron casados desde 1969 hasta la muerte de ella, en 1990 por cáncer de mama. En la vida real, Bronson era tan esquivo como muchos de sus personajes y rehuía la vida de glamour de Hollywood, más aún tras la muerte de Ireland, que le sumió en una profunda depresión. Su tercer matrimonio lo contrajo en 1998 con Kim Weeks, que le dio dos hijos. 

Jill Ireland y su gran amor Charles Bronson

En la década de los noventa siguió protagonizando películas de acción, sobre todo para la televisión, siendo su última aparición en el telefilm de 1999 “Familia de policías 3: bajo sospecha”. Hasta el día de su muerte fue un currante nato, porque entre colaboraciones y protagonistas, trabajó en más de 160 películas. 

En 2003 falleció como consecuencia de una neumonía, dejó seis hijos y dos nietos, y contradictoriamente  a pesar de su imagen ruda y dura, Bronson era apreciado por sus allegados como un hombre amable, que además se dedicaba a la pintura.


Como curiosidad en Zaragoza (España), fue tan impresionante su figura que se le ha dedicado un bar a la figura de este gran actor llamado: "The Bronson Bar".


The Bronson Bar 

Participó en los siguientes westerns:


  1. Tambores de guerra (1954) de Delmer Daves
  2. Veracruz (1954) de Robert Aldrich
  3. Apache (1954) de Robert Aldrich
  4. El vigilante de la diligencia (1954) de André de Toth
  5. Jubal (1956) de Delmer Daves
  6. Yuma (1957) de Samuel Fuller
  7. Los siete magníficos (1960) de John Sturges
  8. Fort Comanche (1961) de Joseph M. Newman
  9. 4 tíos de Texas (1963) de John Sturges 
  10. Las pistolas del diablo (1965) de Boris Sagan 
  11. Villa Cabalga (1968) de Buzz Kullik 
  12. Chato el Apache (1972) de Michael Winner
  13. Nevada Express (1975) de Tom Gries 
  14. El desafío de búfalo blanco de J.Lee Thompson
Y en los siguiente spaguetti-western:
  1. Los cañones de San Sebastian (1968) de Henry Verneuil
  2. Hasta que llegó su hora (1968) de Sergio Leone  
  3. Sol rojo (1971) de Terence Young 
  4. Caballos salvajes (1973) de John Sturges 



lunes, 25 de febrero de 2013

NEVADA EXPRESS (1975)

 
Me gustan mucho las películas que se desarrollan en el interior de los trenes, los filmes de misterio que se desarrollan en un espacio cerrado, y sin posibilidad de escapar, o que el tren juega una parte interesante en la trama. Como ejemplos el cine nos ha dado: “Asesinato en el Orient Express” de Sidney Lumet, “Alarma en el expreso” de Alfred Hitchcock, “El tren de Shanghai” de Josef von Sternberg, “El tren del infierno” de Andrei Konchalovsky, “Pelham 1 2 3” de Joseph Sargent, “El puente de Cassandra” de George Pan Cosmatos, y este maravilloso western de serie B. 

Como curiosidad decir que en España el título fue el horrible "Nevada Express", sin embargo el título original es el destino de nuestro tren "Breakheart Pass". 

Trailer de "Breakheart Pass"


Nevada Express es buen un western, pero también es una película de acción, de misterio, y un buen thriller, dirigida en el año 1975, una época ya alejada de los mejores westerns americanos, y dirigido por Tom Gries (un director con poco bagaje en el cine, que ya dirigió otro magnifico western ya comentado en este blog “Will Penny”) a partir de una novela de Alistair MacLean. 

 Novela en la cual se basa la película


Cuando en un fuerte situado en el lejano oeste, se propaga una severa epidemia, el gobierno envía un tren con ayuda sanitaria y soldados de reemplazo. Pero en este tren se producen extrañas desapariciones de pasajeros, muertes misteriosas, y sabotajes. Pero no contaban con un agente secreto del gobierno que viaja de incógnito, y se encargará de investigar los extraños sucesos ocurridos en el tren. La historia no puede ser de lo más interesante y entretenida. 

Charles Brosnson en uno de los muchos apuros que pasará durante la película

Interpretada por un mítico y duro cowboy, el gran Charles Bronson, que en su primera época participó en las más películas emblemáticas de género bélico “La gran evasión” y “Doce del patíbulo”, y en el mejor spaguetti-western de la historia del cine “Hasta que llegó su hora” de Sergio Leone. Me encanta la entrada de Bronson en la película, y la presentación de su personaje. 


Charles Bronson un legendario cowboy

Charles Bronson no viaja solo en este tren, viaja con un gran reparto de actores Richard Crenna, Charles Durning y el gran vaquero Ben Johson. 


La compañía femenina de Charles Bronson en esta película, fue su compañera sentimental en el cine y en la vida real, Jill Ireland. Por eso la química entre estos dos actores estaba garantizada. Creo que la crítica nunca fue justa con este actor, un secundario de lujo en sus primeros papeles en el cine, con excelentes películas en la década de los 70, y muy entretenidas en la década de los 80.

Jill Ireland y Charles Bronson amor más alla del cine

Nevada Express es un buen thriller cargado de acción, misterio y suspense ambientado en el maravilloso mundo del lejano oeste, y para más diversión casi todo el metraje se desarrolla en un escenario tan inquietante como un tren, donde nada es lo que parece y todos los pasajeros son sospechosos. 

 El tren es un protagonista importante de la película 

Las escenas de acción de esta película son excelentes, como por ejemplo la pelea encima del vagón, el descarrilamiento de los vagones, el ataque indio de final de la película, los duelos de pistolas, o Bronson  enfrentándose contra toda la tribu india, él solo.
 
Al igual que ocurría con la otra película en este blog “El póker de la muerte”, es junto a este uno de los poco westerns policiacos, y además este western  tiene mucha intriga, suspense y misterio, que consigue mantener al espectador pegado a su butaca durante toda la película. 

Charles Bronson solo ante el peligro

Preciosa fotografía con el tren avanzando por preciosos paisajes, montañas, puentes, y bosques nevados bajo las bonitas partituras del legendario Jerry Goldsmith . Al igual que ocurre con los westerns de Anthony Mann, el paisaje es un protagonista más de la película. 

Gran banda sonora de Jerry Goldsmith 


El merito del director es coger los elementos comunes del western, y mezclarlos magistralmente con ingredientes de películas de espías y policiacas. Film con el mejor suspense e intriga. Una película que deja un gran sabor de boca, con un agente secreto del gobierno muy especial  con licencia para matar, una serie B transformada por una ágil dirección en un western de primer nivel. 

Set de rodaje del Brealheart Pass

Súbanse al tren con destino a Breakheart Pass, que estamos a punto de salir de la estación. Un viaje lleno de misterio, venganza, peligro y emboscadas.